sábado 17.08.2019

Las quejas por los excesos en las terrazas ponen en duda si se cumple la ordenanza

Vecinos y clientes denuncian que hay calles en que se duplican mesas y por las que es imposible pasar
Las terrazas y su cumplimiento de la normativa deben ser controladas desde el Concello | d.a.
Las terrazas y su cumplimiento de la normativa deben ser controladas desde el Concello | d.a.

La llegada del buen tiempo y del grueso de los turistas ha convertido a las terrazas de los locales hosteleros del centro en los lugares preferidos para la clientela. Aún así, y pese a que los establecimientos hosteleros esperan aprovechar el tirón de los meses estivales, son numerosas las quejas de vecinos e incluso clientes que advierten de que se están cometiendo graves excesos en la colocación de mesas y sillas en el exterior de los locales. De hecho en las calles en las que la presencia hostelera es mayor hay bares y restaurantes que sacan las sillas del interior a la calle, ocupando más espacio del que la ordenanza les ha autorizado e incluso colocando mesas encartables que van más allá de las líneas imaginarias que marca la normativa.

Las quejas de vecinos y viandantes son numerosas en la zona de A Baldosa y también en el entorno de la Praza do Castro ( y calles aledañas) donde algunos de los días del fin de semana, apuntan los denunciantes, apenas es posible pasar a pie cómodamente entre los veladores. Y mucho menos con un carrito de bebé, una silla de ruedas o algún mecanismo que utilizan las personas con problemas de movilidad. Los mayores problemas son en las zonas peatonales y aquellas en las que las viviendas conviven en el mismo espacio que la hostelería. De hecho hay vecinos que denuncian que en ocasiones en estas largas noches de verano ven serias dificultades para entrar a sus casas o portales sin tener que advertir a algunas de las personas sentadas en terrazas de que se aparten.

La cuestión es que la ordenanza de terrazas fue, con diferencia, una de las más controvertidas de las que se aprobó en Vilagarcía en los últimos años. No solo por los condicionantes estéticos que marca la norma y que, a un simple vistazo, tampoco se cumplen, sino por los horarios de retirada y sobre todo por el espacio que cada local tiene para ubicar sillas y mesas en el exterior. Y es que ese espacio concedido va aparejado a una tasa municipal y, a mayores, también a una convivencia entre la actividad económica con la de los vecinos. Además las medidas de control de terrazas se adoptan también teniendo en cuenta las necesidades que tienen los vehículos de emergencias en el caso de que haya que intervenir en un suceso o en un desplazamiento sanitario.

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