La red interprovincial ocultaba su cocaína en trasteros de un piso de Vilagarcía

Agentes con la droga intervenida en esta operación conjunta entre Policía Nacional y Guardia Civil | cedida

La red de narcotráfico desarticulada la semana pasada y vinculada a un conocido hostelero de la ciudad, E.L.G., utilizaba los trasteros de un piso de Vilagarcía para ocultar la cocaína. Así lo indicaron ayer fuentes de Policía Nacional y Guardia Civil, que detuvieron a 11 personas y se incautaron de 28 kilos de cocaína y de 6,5 de hachís pertenecientes a un entramado de distribuidores y conseguidores de estupefacientes para su venta en las provincias de Pontevedra y A Coruña.


Fuentes de este operativo conjunto explicaron que se inició a principios de año, cuando detectaron en Arteixo la presencia de “un activo distribuidor de cocaína y hachís” y con “una amplia infraestructura para la realización de viajes al sur de España” en busca de esta última. Para ello contaba con la colaboración de un transportista que, mediante uno de sus vehículos dotados de “caleta”, realizaba los viajes para las compras. El propio cabecilla de esta ramificación le hacía de lanzadera viajando delante de él en busca de posibles controles policiales.


Una vez en Arteixo, la sustancia se ocultaba en un bajo desde el que varios colaboradores procedían a su distribución. Sin embargo, los investigadores comprobaron que el transportista también distribuía “importantes cantidades de cocaína” en la provincia y que las recibía “de un individuo de Pontevedra sin antecedentes policiales”.


Fruto de la coordinación entre ambos cuerpos, las unidades participantes comenzaron a identificar a numerosos clientes y distribuidores de coca en varios lugares de Galicia y que eran suministrados por la misma persona. Así consiguieron ubicar en Pontevedra dos lugares que esta persona usaba para ocultar la droga: una vivienda cercana a su propio domicilio, en la que un colaborador adulteraba y preparaba la cocaína, y unos trasteros en un piso de Vilagarcía. También se constataron numerosas entrevistas entre los clientes y el suministrador en las que se hacían importantes entregas de dinero, determinando que se trataba de pagos de anteriores compras.


Un reparto con rutinas

Siempre según los investigadores, estas reuniones “se materializaban siguiendo unas estrictas rutinas”. Así, era el propio proveedor el que se desplazaba a bordo de su vehículo “caleteado” a los puntos marcados, con un día a la semana establecido por zonas de reunión y reparto y habitualmente de madrugada.


Llegado un momento se supo que el líder de la organización había recibido “una significativa cantidad” y la había ocultado en los trasteros de Vilagarcía, así que en la madrugada del día 2 se estableció un dispositivo en el área metropolitana de A Coruña para detectar una entrega en el lugar habitual de reunión entre el proveedor y uno de sus clientes, y ambos acabaron arrestados cuando intercambiaban un kilo de coca por una importante suma.


Esto desembocó en el resto de detenciones y registros; 12 en total, incluyendo propiedades en el barrio de O Piñeiriño (Vilagarcía) y en Meis. Entre lo intervenido también hay 400 gramos de marihuana, 500 de sustancia de corte, 55.000 euros, una prensa hidráulica, seis básculas y cinco vehículos.


En cuanto a los arrestados, cabe recordar que el Juzgado de Instrucción número 6 de A Coruña decretó prisión para nueve, acusados de pertenencia a organización criminal y tráfico de drogas, y eludible en el caso de dos mediante el pago de fianzas de 2.000 y 5.000 euros.

La red interprovincial ocultaba su cocaína en trasteros de un piso de Vilagarcía

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