martes 22.10.2019

Reportaje | Casto y Josefa, una historia de amor que cumple sesenta años con plena salud

Josefa Barreiro y Casto Busto eran veinteañeros cuando comenzaron una historia de amor de esas que rompen barreras como la distancia y el tiempo. Ambos vecinos de Bamio, comenzaron a salir cuando tenían 19 y 23 años, respectivamente.

Josefa Barreiro y Casto Busto contrajeron matrimonio el 28 de agosto de 1958 en la iglesia de Bamio | cedida
Josefa Barreiro y Casto Busto contrajeron matrimonio el 28 de agosto de 1958 en la iglesia de Bamio | cedida

Josefa Barreiro y Casto Busto eran veinteañeros cuando comenzaron una historia de amor de esas que rompen barreras como la distancia y el tiempo. Ambos vecinos de Bamio, comenzaron a salir cuando tenían 19 y 23 años, respectivamente.
Pronto comenzaron los contratiempos, derivados del trabajo de Casto. Era marinero, por lo que al año de conocerse tuvo que emprender el rumbo, dejando a Josefa esperando en los tiempos en los que no había “skype” ni wasaps que paliasen la soledad.
Pero el viaje de Casto tuvo vuelta, aunque tardó tres años. Regresó con un objetivo: Casarse con Josefa. Ambos contrajeron matrimonio el 28 de agosto de 1958 en la iglesia de Bamio, oficiando la misa don José Pérez Beltrán, al que se conocía como “cariña de rosa”
Nueve meses después de la boda (y de la luna de miel) nacería el primer hijo de la pareja, al que pusieron de nombre Jorge. Casto no pudo ver la cara de su niño hasta casi pasado su primer año de vida. Y es que la historia de este matrimonio estuvo marcada, al menos en sus inicios, por la dureza de la emigración y de la vida en el mar.
Años duros
Fueron años difíciles, en los que Josefa tuvo que encargarse de la crianza de su hijo y, al mismo tiempo, de la construcción de la vivienda sobre el que el matrimonio sentaría las bases de su hogar. El trabajo distanciaba a la pareja hasta que la mujer dio un ultimátum: No tendría más hijos si Casto no dejaba la mar.
Ocho años después llegaría al mundo Mar, la segunda de las hijas del matrimonio, y Casto echaría para siempre raíces en tierra.
Josefa y Casto no se volvieron a separar. Hoy cumplen sesenta años de casados y, si miran atrás, podrán recordar muchos momentos de todo tipo. “Siempre juntos y respetándose mutuamente, que es el secreto de cualquier matrimonio que se precie”, explican sus descendientes, que orgullosos los acompañarán en la celebración por todo lo grande que acogerá hoy el Churrasco de Rubiáns.
Una comida en familia, con sus dos hijos y sus cuatro nietas, para homenajear un amor que hizo frente a todas las adversidades. Historias que no son ajenas a las de muchas parejas y familias arousanas, cuyo idilio con el mar como sustento no está exento de reproches por las ausencias de meses, de años, de aquellos que ponían rumbo indefinido con la vuelta abierta.
Eran tiempos duros a los que Josefa y Casto supieron hacer frente. Hoy, a sus 84 y 87 años, son el orgullo de su familia, que los acompañará en una jornada de felicidad. l

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