Reportaje | “Félix” arrastra árboles, tejas y mobiliario, pero no deja incidencias graves

Fue una alerta roja que a medida que pasaban las horas bajaba de intensidad. Finalmente, la borrasca “Félix” se hizo notar, sí, no en la medida en la que apuntaban las previsiones más catastrofistas.

Reportaje | “Félix” arrastra árboles, tejas y mobiliario, pero no deja incidencias graves

Fue una alerta roja que a medida que pasaban las horas bajaba de intensidad. Finalmente, la borrasca “Félix” se hizo notar, sí, no en la medida en la que apuntaban las previsiones más catastrofistas. Hubo daños materiales y un reguero de incidencias a lo largo y ancho de las comarcas arousanas, de norte a sur, pero ninguna de carácter grave. Eso sí, los servicios de emergencia y los bomberos trabajaron a destajo para capear el temporal. Tras una jornada de sábado tranquila, el viento comenzó a soplar fuerte de nuevo por la noche, y pasadas las diez derribó buena parte de un muro en Zamar, en Vilagarcía. Los Bomberos de Ribadumia recibieron de madrugada hasta tres llamadas por árboles caídos sobre la carretera, uno de ellos un eucalipto de un metro y medio de altura. Ya por la mañana, recibieron aviso de planchas en riesgo de desprendimiento en un edificio próximo a la lonja, donde no hubo forma de actuar, y de otro en la calle Arroyo, donde la caída de uralitas obligó a cortar la carretera.
 

Desperfectos
Vilaxoán fue una de las zonas donde el viento sopló con más fuerza. Hasta allí se desplazó Protección Civil con una autoescalera por la mañana por desprendimiento de la fachada del Intecmar y por la caída de un árbol que arratró la puerta de un garaje en Canelas.. Además, los Bomberos retiraron la mitad de un canelón (el resto se había desprendido) y una tubería de gas en el edificio del Super Día . Más al sur, en Sanxenxo, se desprendieron chapas metálicas en Portonovo y en el centro de salud de Baltar, el módulo de la playa de Canelas salió volando y hubo desperfectos en persianas y juegos infantiles de los colegios de Portonovo y Nantes, así como caída de árboles. El fuerte oleaje arrastró el flotador de una batea a Virxe das Mareas, en O Grove. En O Barbanza, el panorama fue muy similar, sin intervenciones destacables.