Reportaje | El rock, la Ameixa y un paseo por la ruta de la Inglaterra más arousana

Los rockeros ya no solo salen a la luz de la luna. Al menos no en Carril, donde el Ameixa Rock es mucho más que ambas cosas juntas. La actividad comenzó a las 11 horas en la villa que mira a Cortegada, isla a la que pusieron rumbo los asistentes a la ruta

Los rockeros ya no solo salen a la luz de la luna. Al menos no en Carril, donde el Ameixa Rock es mucho más que ambas cosas juntas. La actividad comenzó a las 11 horas en la villa que mira a Cortegada, isla a la que pusieron rumbo los asistentes a la ruta guiada. El mar, como no podía ser de otra manera, fue uno de los elementos clave del programa diurno de un festival que se consolida ya como un evento ligado al final del verano. Por la tarde, niños y mayores participaron en las “olimpiadas mariñeiras” a bordo de los barcaños, una tradición que Carril recuperó de un tiempo a esta parte. El escenario fue la playa de A Covacha. Pero antes de eso asomó la música, ingrediente fundamental de la Ameixa Rock. Fue de la mano de Dani Barreiro y sus “friends”, en una sesión vermú que, como siempre que el carrilexo se sube al escenario, contó con la implicación de un público de todas las edades. Por la noche, en el muelle, tuvieron lugar los conciertos con DJ Plumbers, Blast Wave, Desequilibrio Mental, Miguel Costas, y Festicultores.
Territorio británico
Algo más lejos de Carril, la literatura y la historia se dieron de la mano. Muchos ciudadanos pisaron suelo británico a solo unos metros de las naves de Rubiáns. Lo hicieron gracias a Marcos Calveiro, con el que también consiguieron volar un siglo atrás, sin Ministerio del Tiempo de por medio. El autor de “O xardineiro dos ingleses” guió la ruta que recorre los lugares más destacados del libro. Lo hizo sin “spoilers” para aquellos que todavía no conocen las aventuras de Delia y Edelmiro, que ya son pocos. Bajo un sol de justicia, y comenzando por el Cementerio Inglés, cuya titularidad regenta el Consulado, los asistentes recorrieron desde Rubiáns hasta A Comboa pasando por Rey Daviña y descubrieron pasajes. de la historia vilagarciana como la llegada, a través del Puerto, de numerosos libros prohibidos. Antes incluso de “Fariña”. l