jueves 29/10/20

“Sabemos que hacemos daño a la Cofradía, pero hay que comer”

“Mi marido y yo estamos en paro. Tenemos dos hijos y muchas facturas que pagar”, así justifica una furtiva de Boiro su día tras día en la playa. Después de los enfrentamientos vividos el pasado fin .

La playa de Barraña es uno de los puntos calientes del furtivismo
La playa de Barraña es uno de los puntos calientes del furtivismo

“Mi marido y yo estamos en paro. Tenemos dos hijos y muchas facturas que pagar”, así justifica una furtiva de Boiro su día tras día en la playa. Después de los enfrentamientos vividos el pasado fin de semana, en los arenales de Cabo de Cruz hay una calma chicha que hace el ambiente irrespirable. “Hay miedo, claro que sí. Las cosas se están poniendo muy feas, pero lo hacemos por necesidad”, asegura.
Lleva poco más de un año en  el paro después de que una conservera de la zona la depidiese junto a otras 200 mujeres más. “Estoy cobrando un subsidio, pero no nos llega. Mi marido lleva casi cinco años. Trabajaba en la construcción”, apunta. Culpa a la Cofradía de gestionar mal las explotaciones y pide que se abran más permex. “Desde que comenzamos a reclamar eso. Esto se ha convertido en la guerra”, dice. “Nosotros no vamos a buscar problemas. Cogemos unos kilos de almeja y con eso pues vamos viviendo”, asegura. La media son cinco kilos de almeja y lo venden a un intermediario por tres euros el kilo. “Ganamos a lo mejor quince euros. Sabemos que lo malvendemos, pero ya se ponen de acuerdo y es imposible subirle el precio”,  lamenta.
Esta furtiva boirense habla de una red de compradores perfectamente organizada que pueden llegar a comprar a más de un centenar de furtivos de la zona. “No sabemos si lo venden a depuradoras o a restaurante. Nosotros se lo vendemos a estos intermediarios y después lo gestionan”, apunta. Reconoce los efectos que su actividad y la de otras personas están causando en los arenales. “Sabemos que hacemos daño a la Cofradía, pero tenemos que comer. En este mundo hay de todo, pero nosotros no llevamos nunca cría”, se justifica.
En la Cofradía de Cabo de Cruz tratan de aguantar el chaparrón y que estos episodios violentos pasen “cuantos antes”. En las próximas horas, la directiva del pósito abordar el problema y tratará de atajarlo con algún tipo de medidas. “Nos tenemos que reunir y tratar el asunto. No descartamos incrementar la vigilancia o incluso pedir ayuda  a la Consellería do Mar. Eso es algo que tendremos que hablar. No podemos dejar que esto siga ocurriendo en las playas”, apuntan desde el pósito.

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