martes 24/11/20

El Samaín llama a las puertas de casas y colegios y desfila por las calles de Catoira

El Samaín aterrizó ya en las comarcas de O Salnés y Ulla Umia y se coló por casas, colegios, y hasta por la calle. En Catoira, las terroríficas tropas desfilaron, un año más, por el municipio, ataviadas con originales indumentarias.

El Samaín aterrizó ya en las comarcas de O Salnés y Ulla Umia y se coló por casas, colegios, y hasta por la calle. En Catoira, las terroríficas tropas desfilaron, un año más, por el municipio, ataviadas con originales indumentarias.
La Procesión das Caveiras, qeu organiza el Concello de Catoira, aglutinó como cada año a familias enteras. Mayores y pequeños lo pasan en grande con este evento, que se celebra cada 31 de octubre para anunciar el año nuevo celta de una forma festiva, en la que se han ido mezclando tradiciones.
En Catoira, los niños contaron con la ayuda de los monitores que desde primera hora de la tarde se encargaron de los talleres de maquillaje, para que no faltase ni un solo detalle en la procesión que, desde las siete de la tarde, recorrió las calles de la villa vikinga.
Pero el terror llegó a otros municipios arousanos. Así, en el colegio de Carril ya llevan toda una semana decorando todas las puertas y ventanas y ayer llegó el turno de los disfraces, cada cual más terrorífico. Pero, como en toda fiesta que se precie, el estómago también quedó satisfecho. De ello se encargaron los más pequeños del centro, que elaboraron unas terroríficas, a la par que deliciosas, galletas. A continuación, para quemar las calorías, todos los asistentes bailaron con los temas preparados desde el Departamento de Inglés, que organiza la celebración en cooperación con el de Dinamización de Lingua Galega.
En A Escardia, la fiesta corrió a cargo de la Asociación de Nais e Pais del centro, e incluyó música, disfraces y una gran merendola. En el colegio Sagrada Familia llevan tiempo trabajando en la decoración de las simbólicas calabazas, que desde ayer decoran el salón de actos del centro en una exposición que se puede visitar y con la que los más pequeños se lo pasaron “de miedo”.

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