Lunes 17.12.2018

Valentín Viqueira, un médico de los de siempre

El periódico Galicia Nueva lo anunció durante varios días. El homenaje que el 29 de mayo de 1924 recibió Valentín Viqueira Torrente, exalcalde y médico, fue el acto más esperado en Carril, donde ejerció durante buena parte de su vida.

una imagen de carril en la época en la que ejerció como médico valentín viqueira 	o faiado da memoria
una imagen de carril en la época en la que ejerció como médico valentín viqueira o faiado da memoria

El periódico Galicia Nueva lo anunció durante varios días. El homenaje que el 29 de mayo de 1924 recibió Valentín Viqueira Torrente, exalcalde y médico, fue el acto más esperado en Carril, donde ejerció durante buena parte de su vida. Pese a haber tomado los mandos del gobierno municipal en varias ocasiones, a donde llegó por primera vez en 1909 y se fue por última en 1922, Valentín Viqueira era un hombre del pueblo y para el pueblo, y así quedó demostrado en un evento que congregó a autoridades de la época y a vecinos de a pie, unidos por la admiración hacia un hombre que dejó una profunda huella en la sociedad vilagarciana.

Por ello la avenida que da entrada a la villa marinera, la que mira hacia la isla de Cortegada, lleva desde hace casi nueve décadas el nombre de Valentín Viqueira Torrente. Fue en el acto de homenaje donde se colocó una placa de bronce “modelada y fundida por los Talleres Alemparte, habiendo renunciado al cobro de la misma”, según aparece recogido en el libro de firmas que fue entregado al exalcalde durante dicho evento.

Un libro que guarda como oro en paño la familia del exalcalde. Su nieto, don Nicolás Viqueira (como se le conocía) siguió la estela familiar y fue durante muchos años médico de familia en el municipio. El documento elaborado en una primavera de los “bellos” años veinte recoge numerosas firmas de vecinos de Carril y Trabanca Sardiñeira. “Todos profesan por usted un afecto hondo y sincero, rayando ciertamente en veneración”, se asegura en el álbum que ha sido recuperado por O Faiado da Memoria y en el que se define al homenajeado como un hombre que “no ha vacilado nunca en sacrificarse por la humanidad doliente y patentizan constante e invariablemente la bondad y generosidad de su alma y la nobleza de su corazón”.

una fiesta en toda regla

Aquel homenaje fue una fiesta en toda regla, hasta tal punto que Carril amaneció al ritmo de la gaita y, atendiendo a la señal, los vecinos comenzaron a engalanar sus balcones desde primera hora de la mañana. A continuación llegó el banquete y el menú fue acorde a lo que la ocasión merecía. Langosta en salpicón, paella valenciana, pescado al tomate y carne a lo “Chatobriand” fueron los manjares que pudieron degustar los comensales en una época en la que la almeja de Carril todavía no había alcanzado fama universal.

Un banquete en el que  lloraron los hombres y también lloró el homenajeado. Aquel mar de lágrimas lo recoge Galicia Nueva, un periódico que profesaba públicamente su admiración por el exalcalde. Así se demuestra en la noticia en la que recogen su muerte, diez años después. “Desaparece Valentín Viqueira como desgraciadamente va desapareciendo en todas partes el médico que no se dedica solo a curar, sino que extrema sus habilidades en prodigar los cuidados del amigo cariñoso”.

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