sábado 11.07.2020

Vilagarcía aprueba una línea de ayudas a autónomos entre críticas a la Xunta

El primer Pleno desde la pandemia se saldó con unanimidad pero con cruce de reproches entre PP y PSOE 
Los ediles que no ejercen como portavoces se sentaron entre el público, en una sesión que estuvo cerrada a la ciudadanía por la emergencia sanitaria | gonzalo salgado
Los ediles que no ejercen como portavoces se sentaron entre el público, en una sesión que estuvo cerrada a la ciudadanía por la emergencia sanitaria | gonzalo salgado

La “nueva normalidad” se inauguró ayer en Ravella, con el regreso de los Plenos que trajeron cambios importantes. En primer lugar, un orden del día casi al cien por cien destinado a la covid-19. En segundo lugar, un cambio en los puestos. Solo los portavoces se sentaron a la mesa, mientras el resto de ediles ocuparon los asientos destinados al público, en una sesión que no estuvo abierta a la ciudadanía El tercero de los cambios fue menos perceptible a la vista y afectó a las alianzas, que solo dejaron quejumbroso al PP. 

Mientras el alcalde, Alberto Varela, agradecía la “responsabilidade” de BNG, En Común, Marea da Vila y Ciudadanos, la conservadora Ana Granja y la portavoz del gobierno, Tania García, se enzarzaban en una discusión sobre la premura en la convocatoria del Pleno, la falta de información (quejas del principal grupo de la oposición) y los cambios en la estrategia política de los populares en las últimas semanas que argumentaron los socialistas y que llevaron a García Sanmartín a Portugal (“tomen exemplo”, le espetó a Granja) y al regidor a alegar una “pérdida de confianza” que, anunció el regidor, marcará también en el futuro el diálogo con el PP.

En el fondo de la cuestión, fue sin embargo la unanimidad la que marcó las votaciones que sacaron adelante una serie de medidas para apoyar a familias y sectores económicos. Así las cosas, todos los ediles dieron vía libre a la firma de una póliza de crédito de ocho millones de euros que, ante las dudas de Granja, Varela explicó que solo se deberá lo que se gaste y que servirá para dotar de liquidez a las arcas municipales ante los gastos imprevistos motivados por el coronavirus.

En esta misma línea, los partidos también se unieron para aprobar una partida de 400.000 euros para ayudas a autónomos. Un punto del orden del día que dio de nuevo lugar a disertaciones, con alusiones por parte de García Sanmartín a las pizzas de Ayuso. 

La edil defendió las medidas sociales puestas en marcha por su departamento y criticó la falta de implicación de la Xunta por no establecer una línea de ayudas como la que ahora asumirá el Concello. La portavoz de Marea da Vila, María de la O Fernández, planteó en este punto las dudas de los posibles beneficiarios sobre la tributación de estas ayudas y pidió al gobierno local “claridade” en esta cuestión. 

La sesión también permitió aprobar exenciones en el pago de la tasa de ocupación de la vía pública por las terrazas hosteleras. La portavoz del PP pidió que se compatibilizara con el paso peatonal y el alcalde le recordó lo “difícil” que es gestionar en pandemia
El superávit de Montoro

La “ley Montoro” fue otra de las protagonistas del Pleno de Vilagarcía, Y es que los coletazos de esta medida impiden que se gaste el superávit en algo que no sea amortización de deuda y solo la pandemia ha permitido liberar un 20 %, lo que en Vilagarcía se reduce a algo más de 40.000 euros. El portavoz de En Común, Jesús López, planteó la necesidad de luchar para cambiar este escenario y el alcalde, que ya trasladó esta queja al ámbito de la Fegamp que preside, instó a una moción conjunta. El dinero liberado se destinará también a hacer frente a gastos derivados de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

La biblioteca, sin protocolo
El turno de ruegos y preguntas permitió salirse un poco del coronavirus. Lino Mouriño, ante una pregunta del portavoz de Ciudadanos, David Oliveira, anunció que el material para reparar el puente de A Xunqueira. Marea da Vila, por su parte, preguntó por los resultados de la experiencia de Santa Rita virtual y Sonia Outón cifró en 10.445 los impactos a día 26 de mayo. Fernández preguntó sobre la puesta en funcionamiento de las salas de estudio de la biblioteca, que será lo "antes posible" en palabras de Miro Serén, que se quejó de la falta de protocolos por parte de la administración autonómica. BNG y Marea trasladaron el malestar vecinal por la falta de recogida de los contenedores, que Mouriño enmarcó en un aumento de basura por las "operaciones limpieza" del confinamiento. Fernández propuso una campaña de concienciación para evitar que guantes y mascarillas acaben en la calle, iniciativa que Varela vio con buenos ojos.  Ana Granja trasladó al Pleno las quejas de algunos negocios por la peatonalización temporal de Arzobispo Lago y vaticinó la creación de una plataforma.

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