jueves 22.08.2019

Los sindicatos temen un tsunami laboral en España si continúa el descenso en la venta de coches

La restricción de las emisiones y la nueva fiscalidad del diésel amenazan un sector que genera dos millones de empleos

Ford anunció la semana pasada un recorte en la producción para su planta de Almussafes, en Valencia | archivo ec

Los sindicatos de la industria del automóvil en España temen los efectos de un tsunami sobre el empleo si no se plantean medidas correctoras ante el descenso continuado en las matriculaciones y los recortes productivos, como los anunciados para este verano por Ford (Almussafes) y Nissan (Ávila).


Los cambios en la movilidad, la restricción de las emisiones y la nueva fiscalidad que se plantea para el diésel amenazan con remover los cimientos de un sector que genera en España 2 millones de empleos (directos e indirectos) y que representa el 10% del PIB.

La comercialización de vehículos transita cuesta abajo desde septiembre de 2018. El consumidor no sabe qué coche comprar, si uno diésel, a gasolina o esperar a ver qué ocurre con los eléctricos.


Solo en mayo, las ventas de vehículos cayeron un 7,3%. Las patronales de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam) creen que el declive seguirá, al menos, hasta final de año.

Antigüedad
Entre tanto, el parque envejece. La edad media se situó el año pasado en 12,5 años por unidad. El 31,7% de los vehículos que circulan por las carreteras tiene más de 15 años, y la antigüedad seguirá creciendo hasta situarse en 13,7 años en 2025, según Faconauto.


Las previsiones a medio plazo mantienen vigilantes a los responsables estatales de UGT-Fica y CCOO Industria. A largo plazo, coinciden en que se está preparando “la tormenta perfecta”.
La caída de la demanda ya tiene su reflejo en alguna de las 17 plantas instaladas en España, el segundo país en volumen de fabricación de Europa y el octavo del mundo. 


Ford anunció la semana pasada un recorte en la producción para su planta de Almussafes (Valencia). La empresa estima que el descenso de la demanda de vehículos en el mercado europeo tendrá un impacto de entre 100 y 150 unidades diarias en la producción a partir del 1 de septiembre, que traerá la supresión del turno de noche o un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para el segundo semestre. 


También la planta de Nissan en Ávila dejará de producir a partir del 9 de agosto. Sobre la plantilla planea un ERE que puede afectar a unos 100 trabajadores, quienes amenazan con huelgas para el 13 y 14 de este mes. El responsable de automoción de UGT-Fica, Jordi Carmona, cree que no se debe estar “solo expectantes” ante la situación y añade que hay que “trabajar o llegará el tsunami con una repercusión muy grande en el empleo”.


En un tono nada alarmista, el responsable del sector estatal de CCOO, Joaquín Ferreira, recalca que el hecho de que baje la producción “no significa que pueda afectar al empleo”. De hecho, desde CCOO ven “estabilidad a medio plazo” en el empleo gracias a las medidas de amortiguación social en los convenios, con flexibilidad horaria según los picos de demanda y, en su caso, ERTE que tampoco conllevan despidos. CCOO y UGT hacen hincapié en que la merma en la demanda no afecta por igual todas las empresas del sector.

“Martorell (Seat) va a tope con los modelos León, Arona e Ibiza, aunque peor con el Audi A1, y en Vigo (PSA) fabrican 500.000 coches al año, con el K-9 comercial como un tiro que provocará más turnos después del verano”, dice Ferreira. 


En Volkswagen, el presidente del comité de empresa, Alfredo Morales (UGT), señala que los pedidos y las ventas siguen aumentando en la planta de Landaben (Navarra). La volatilidad en el sector no les afecta, asegura, porque el 90 por ciento en la planta está orientada a la exportación.

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