viernes 18.10.2019

La isla griega en la que están prohibidos los coches

La localidad de Hidra, a tan solo dos horas en ferry de Atenas, tiene como norma que no se pueden utilizar vehículos motorizados para transitar sus calles, por lo que sus habitantes utilizan para ello mulas, burros y caballos

Las mulas y los burros son también uno de los reclamos turísticos de Hidra (Grecia) | EFE

el paisaje sonoro de todo urbanita está repleto de bocinas, chirridos, frenazos, pitidos, alarmas, voces y coches, muchos coches. La isla griega de Hidra, un oasis para los que sufren continuamente por la contaminación acústica, transporta al viajero a tiempos más tranquilos.

Situada a dos horas de ferry de Atenas, esta perla del golfo Sarónico resiste a las comodidades de la modernidad. El único medio de locomoción son mulas, burros y algunos caballos. Todo vehículo motorizado está prohibido, con excepción de un par de carromatos que recogen la basura y una ambulancia.


Con sus 50 kilómetros cuadrados y 2.000 habitantes, Hidra es un lugar de desintoxicación rápida para los atenienses.


No hay grandes hoteles, ni discotecas. El único ruido de motores que se escucha procede de las barcas. Además, Hidra se aferra a un fuerte sentido de la estética: las antenas parabólicas y las sillas de plástico están terminantemente prohibidas.
Sentarse en una taberna del puerto, comer pescado, tapas griegas o simplemente disfrutar de un café mientras el atardecer baña las empinadas calles de casas blancas y mansiones venecianas es, para muchos, sinónimo de puro placer.


Muchos vecinos viven todavía de la pesca y, por supuesto, de los burros y las mulas, un trabajo bien considerado que ha mantenido a sus familias desde hace siglos. Son un gran reclamo turístico en esta isla donde la búsqueda de aparcamiento es un vago recuerdo, pero también sirven de “taxi” para los lugareños.

Hidra no solo es una isla para la contemplación, también para el senderismo. A través de sus caminos se puede llegar tanto a monasterios retirados en las montañas como a pequeñas calas con guijarros y aguas cristalinas.
Sus peculiariedades convirtieron a esta isla en la década de los sesenta del pasado siglo en punto de encuentro y refugio para actores, pintores, músicos y escritores en busca de inspiración. l

La isla griega en la que están prohibidos los coches
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