sábado 24.08.2019

La nueva normativa aumenta la variedad de panes que tendrán IVA superrreducido

El precepto limitará también la cantidad de sal y regulará las variedades que se podrán denominar como integrales

La nueva norma amplía la definición de “pan común” que se grava con un 4% | AEC

El pan sigue es el símbolo por antonomasia de la alimentación, pero su consumo bajó un 50% en los últimos 20 años; desde este lunes vivirá una segunda juventud con una nueva norma de calidad que se amasó para dar respuesta a cerealistas, productores y consumidores.


La normativa actualizará la vigente, de 1984, y su primer efecto es que habrá más diversidad de panes por los que se paga el IVA superreducido (4%), ya que amplía la definición de “pan común” e incluye productos hechos con harinas distintas a la de trigo.


Así, ya son panes comunes los elaborados con harinas integrales, o salvados, o los que tienen bajo contenido en sal, y que antes se gravaban con un 10% de IVA.
Se limita la cantidad de sal que debe tener el pan común, 1,31 gramos por cada 100, lo que adelanta algo que será una obligación a partir de 2022.


El consumidor tendrá, además, más seguridad sobre lo que adquiere y, por ejemplo, para que un pan se pueda llamar integral, tiene que tener el 100% de las harinas con las que se hizo de variedad integrales; si es sólo un porcentaje, habrá que indicarlo.


En la misma línea, para poder denominarse “multicereal” o “de masa madre” tienen que cumplir estrictamente con los requisitos de una norma que fue publicada en el Boletín Oficial del Estado del pasado 11 de mayo, fecha desde la que los productores de pan, fundamentalmente los industriales, trabajaron para adaptarse.


Y es que esta norma de calidad que vio la luz tiene cambios sustanciales respecto a su primer borrador, y no suscitó unanimidad en el sector del pan industrial, muchas de cuyas enseñas se vieron obligadas a reformular recetas o dejar de usar determinadas denominaciones comerciales.


Es decir, más cambios en el lineal, en el que sin embargo podrán convivir con los productos elaborados antes de esta fecha, que “podrán comercializarse hasta que se agoten las existencias”.

Artesanía 
Desde las panaderías artesanas se muestran menos críticos, y como explica Begoña San Pedro, del establecimiento Migaña de Madrid, los clientes no notarán cambios en las formulaciones, pues “esta norma se nos queda corta”.


A su juicio, el primer boceto de esta norma estaba “muy dirigido” a ayudar al pan industrial” y, con la de ahora, “se han mejorado cosas, pero falta mucho más”. La valora en “un 5”.
De momento, el consumo de panes industriales, tanto en frescos como secos, experimentó crecimientos en valor del 3,6 y el 4,5% en 2018; mientras, el pan fresco integral cayó un 21,7%, el fresco normal un 2% y el fresco sin sal un 11,2%.


En general, el consumo per cápita de pan en España bajó dramáticamente en los últimos 20 años: de los 57 kilos que se ingerían en 1998 a los 31,8 de 2018.

La nueva normativa aumenta la variedad de panes que tendrán IVA superrreducido
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