jueves 21.11.2019

Quezada pide perdón a quien se haya “sentido mal” con la muerte de Gabriel

La Fiscalía y la acusación particular mantienen su petición de prisión permanente revisable
Quezada pide perdón a quien se haya “sentido mal” con la muerte de Gabriel

Durante el uso de su derecho a la última palabra, la procesada por la muerte violenta del niño de ocho años Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, declaró ayer ante el jurado popular que debe decidir sobre su culpabilidad que pide “perdón a todo el que se haya podido sentir mal por lo que yo hice y solo espero que Dios me perdone”, alegó entre lágrimas y sollozos.

Tras sus últimas palabras, la magistrada-presidenta del tribunal, Alejandra Dodero anunció el fin de la vista oral, de forma que hoy se hará entrega a los miembros del jurado el objeto de veredicto para que determinen si Quezada es culpable o no de los delitos de asesinato u homicidio, así como de otros dos contra la integridad moral y lesiones psíquicas.

Quezada escuchó ayer, al igual que las siete mujeres y dos hombres que integran el jurado popular, cómo la fiscal Elena Fernández calificó la versión que dio sobre el crimen en la que apuntaba a que no tuvo voluntad de quitarle la vida al pequeño como “inaceptable, inconcebible, que ofende la inteligencia y el más mínimo sentido común”, al tiempo que remarcó que “la única verdad” que dijo fue “que mató al niño ese día 27 de febrero de 2018 en Rodalquilar”.

Intencionalidad perversa

Fernández estimó acreditada la premeditación en la actuación de la procesada de acuerdo a la testifical prestada por el tío de Gabriel y por la abuela sobre que las herramientas que empleó no están en la finca de Rodalquilar sino en la casa de Las Hortichuelas.

La fiscal también se detuvo a explicar al jurado popular que quedó probada en sala una “intencionalidad perversa y consolidada en el tiempo” que sustentó en que mostraba “un desapego afectivo absoluto” con el niño. Sobre la motivación que pudo mover a Ana Julia Quezada, Fernández apuntó que Gabriel “representaba un obstáculo” a su relación de pareja con el padre aunque matizó que los “motivos están solamente en su mente”.

Asimismo, afirmó que quedó acreditada la alevosía “sorpresiva y convivencial” ya que Gabriel era “ajeno” a la “intencionalidad criminal” de una persona “de su entorno”, así como el desvalimiento “porque se aprovecha de un niño de ocho años que pesa apenas 20 kilos”, remarcó.

Discrepancias

Tanto la Fiscalía como la acusación particular mantuvieron ayer en la séptima sesión de la vista oral la petición de prisión permanente revisable por un delito de asesinato con alevosía pero la fiscal descartó que actuase con ensañamiento porque la prueba pericial de los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) no ha probado que aumentase de “forma inhumana el sufrimiento del menor”.

“Es terrible, cruel, a mí, como fiscal, me estremece especialmente la falta de piedad de la procesada pero no se puede mantener que hubiese un aumento deliberado de dolor o que hubiese agonía”, apuntó.

Por su parte, la defensa de Ana Julia Quezada modificó su escrito por el que inicialmente solicita una pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, de forma que, subsidiariamente, pidió que se tenga en cuenta una posible condena más gravosa, de 15 años.

Según las conclusiones definitivas, cuando dio muerte a Gabriel Cruz lo hizo “presa de la ira” por los insultos que presuntamente estaba recibiendo, lo que “disminuía su capacidad de comprender y de controlar las consecuencias de sus actos, sin llegar a anularla”. l

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