• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

ayer me dijeron…¡que los suelten!, y les hacemos un pasillo…

ayer me dijeron…¡que los suelten!, y les hacemos un pasillo…
 Como acción no se puede defender pero como idea es un buen ejemplo.
….que pasen por el medio, sin agresión, solo con la presencia física de todos los que le rodean, con las miradas clavadas en ellos, con los rostros constreñidos por el deseo de tocarlos, el para qué no importa, importa la intimidación, el sentimiento de supremacía del conjunto en contra de la indefensión del individuo, el miedo de saber que en cualquier momento alguien de los que están en los laterales del  pasillo puede romper el respeto a no tocarles, ¿y qué pasaría? …¿no harían todo lo que les pidieran?, ¿no entrarían en shock?, ¿no bajarían la cabeza esperando a que no sea muy doloroso?, ¿no suplicarían hacia adentro que sea rápido?...
La intimidación o violencia necesaria entendida por los juristas como la amenaza inequívoca de un mal,  necesita para pasar de abuso sexual a agresión sexual de algo más que de anular la voluntad, eso dicen.
O sea que si en ese pasillo alguien de los laterales  le cogiese por detrás, le bajase los pantalones y le penetrase analmente no sería agresión sexual, porque es evidente que solo ha anulado su voluntad, no le ha pegado, ni tan siquiera ha tenido que decírselo… estoy segura de que se dejaría hacer…el miedo es el analgésico más potente que existe. 
…como esta persona no protesta, no hará falta agredirle, como si fuese poca agresión que te penetren en contra de tu voluntad…, y viene otra persona del lateral y le acerca la mandíbula para que le haga una felación… tampoco da signos de que lo esté pasando mal… y claro ante esta situación y visto que no protesta se pondrán en fila otras cuatro personas más para hacer lo mismo.
Para que quede claro: Si tú no consientes una  bofetada  y te la dan es agresión, si tú no consientes que te penetran y te penetran es abuso. 
Solo me queda pensar que los que hicieron estas diferencias semánticas no los penetraron sin su consentimiento.
Y aunque al terminar de recorrer ese pasillo de odio, del deseo de devolverles la moneda, de miradas cargadas de verdades, no se les hubiese tocado un pelo… ¿cómo lo sentirían como una intimidación con agresión o sin agresión?... ¿o es que acaso el miedo no se les quedaría grabado en su memoria para toda su vida?