jueves 14.11.2019

Los británicos todavía no tienen claro lo que quieren

Alguien en Bruselas comentó en una ocasión y con los micrófonos apagados que el problema no es el Brexit. El auténtico problema es que los ingleses, en realidad, no saben lo que quieren. Este “off the record” realizado por un alto cargo de la comisión ofrece cierta luz sobre lo que está sucediendo en el Reino Unido.
Ayer mismo, el presidente del Parlamento británico, John Bercow, prohibió una nueva votación sobre el acuerdo alcanzado entre Johnson y los responsables comunitarios, después de que el texto no obtuviera el respaldo de la Cámara. 
Un nuevo golpe en la línea de flotación de las intenciones del premier británico, que sigue emperrado en que la pertenencia a la UE del Reino Unido concluya el día que muere este mes.
Sin embargo, no parece que, ahora mismo, se pueda dar por hecho que esto vaya a suceder. Lejos de ello, y con la ley en la mano, Boris Johnson tendría que pedir una nueva prórroga de permanencia, tal y como se decidió en una acalorada votación. La cuestión, sin embargo, es que habría que saber si en Bruselas están dispuestos a seguir mareando la perdiz hasta que los ingleses encuentren el modo de abandonar este club europeo al que no quieren pertenecer. 
A estas alturas, son demasiados los que se acuerdan de la insensatez de David Cameron, convocando un referéndum en el peor momento y su ineptitud para hacer ver que la mayoría de las afirmaciones de los antieuropeistas no eran más que burdas patrañas.
Ahora, Europa busca una solución para este entuerto que ya se ha llevado por delante a dos primeros ministros y que, si las cosas no cambian, amenaza con llevarse a uno más sin que ninguno de ellos haya conseguido avanzar ni un paso hacia la salida. 

Los británicos todavía no tienen claro lo que quieren
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