martes 10.12.2019

El cambio ya se nota en la jornada laboral

Cómo ha cambiado el palacio de María Pita desde la segunda derrota electoral de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira –la primera fue frente a Carlos Negreira y la segunda ante Inés Rey–. Y no solo por que una mujer se haya empoderado del bastón de mando, sino porque ahora los concejales tienen que currarse las dietas que cobran por asistir a los plenos. El jueves les tocó trabajar arreo, pues la jornada laboral se prolongó por espacio de nada menos que nueve horas, con un receso de solo 45 minutos para comer. El salón de sesiones parecía una fábrica de la antigua URSS, donde se trabajaba en plan stajanovista –arreo, se diría por aquí–, hasta el punto de que algún edil tenía agujetas cuando se levantó de su escaño. De hecho, alguien con retranca sentenció: Hay quien ha trabajado hoy más que en todo el mandato anterior. Habrá que repasar la lista de recuncantes para saber a quién se refería el mordaz observador de la realidad. Quizá si la revisión empieza por la relación de repetidores de la Marea, nasía pa’ganá, no sea necesario perder mucho tiempo, porque el retranqueiro no tenía mucha pinta de ser de la xente do común.

El cambio ya se nota en la jornada laboral
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