• Sábado, 20 de Octubre de 2018

Un cursillo para echar gasolina

A estas alturas hay más de un conductor que está nervioso ante la posibilidad de tener que visitar una gasolinera para repostar. Por si no fuera suficiente con eso de la super o normal (por supuesto, también llevado al diésel), la Unión Europea (tal vez por aquello de tener que justificar el sueldo de sus señorías aunque sea a costa de algunas sandeces) ha decidido cambiar las denominaciones de los combustibles, con un complejo sistema de letras y símbolos que, por el momento, tiene a todos despistados y a algunos preocupados. La realidad, como siempre suele suceder ante estos cambios tan radicales, es que las cosas no van a cambiar, al menos hasta dentro de unos cuantos años. Así, en las gasolineras seguirá habiendo las mismas mangueras y las denominaciones se mantendrán bastante tiempo. Hubiera sido mejor que la UE se dedicara a buscar el modo de que baje el precio del carburante y no dar excusas para que lo suban más.