• Miércoles, 17 de Octubre de 2018

La demagogia del estado policial frente a la seguridad

Martiño Noriega lo tiene muy claro. “No se puede poner un agente detrás de cada vecino”. Con esta lapidaria y realista frase zanja la polémica sobre la posibilidad de instalar más medidas de control que garanticen que no se produzcan actos vandálicos en lugares tan sensibles como la Catedral de Santiago. Es cierto que no se puede poner un agente detrás de cada vecino, pero si se pueden instalar dos o tres cámaras que cubran el perímetro de la seo y, de ese modo, garanticen que si alguien decide sacar a pasear un rotulador para tunear una escultura de nueve siglos de antigüedad, su acto no quede impune. No se trata, por supuesto, de establecer un estado policial represor. Lejos de ello, se trata de garantizar la seguridad de un patrimonio que es de todos, aunque algunos políticos no se quieran enterar.