sábado 5/12/20

El deseo de contacto es más fuerte que el miedo a la enfermedad

nos gusta el contacto. Sentir la piel de otros, tocar y dar la mano. Y esa necesidad es más fuerte, al parecer, que el miedo al virus que está haciendo que cambie el mundo. La entrada en la fase 2 de buena parte de España ha dejado imágenes de grupos de amigos abrazándose y besándose en medio de la calle, niños compartiendo juegos en la playa y jóvenes de fiesta nocturna como si nada hubiese pasado. La distancia es una medida que nos cuesta cumplir. Porque somos seres sociales y le damos mucho más valor a una palabra de cariño si va acompañada de una mano apretando el antebrazo o acariciando la mejilla. Somos incapaces de ignorar ese rasgo tan característico aunque sea por la causa más trascendental: seguir vivos. Foto: la playa de samil, en la fase 2 | efe

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