Lenguaje para todos y todas

andan los políticos enredando ahora con la Real Academia Española (RAE para amigos y conocidos) a cuenta de un encargo para que traduzca la Constitución a un lenguaje inclusivo. Es decir, que donde ponga españoles ponga españoles/españolas. La cuestión es que los expertos consideran que dentro de las obligaciones de la RAE está la de realizar este tipo de encargos, pero también hay quien asegura que los académicos, de lo que se tienen que preocupar es de que las palabras se utilicen bien, no de que abandonen las diferentes cargas ideológicas que siempre llevan unidas. No se puede borrar la historia de un plumazo y, por lo tanto, no se puede obligar a una sociedad a que, por ejemplo, elimine de su mente expresiones como “mujer fácil”. Por desgracia, la incultura que se ha adueñado de los parlamentos pretende convertirnos a todos en unos imbéciles, políticamente correctos.