Paco vuelve a casa en un momento delicado

PACO Jémez se recuperaba de una lesión y Toshack –que posiblemente en galés signifique vago– le mandó dar unos pelotazos para conocer cuál era su estado. Se fue a una esquinita del campo y pegó unos viqueirones. Cada golpe que le propinaba al balón sonaba como suenan los de todos los centrales: mal. Paco se acercó al entrenador y le confesó: “Míster, aún me duele un poco cuando le doy”. El técnico le respondió con sinceridad: “A él sí que le duele cada golpe que le das”. Efectivamente, no era un virtuoso de la técnica. Lendoiro no lo había fichado porque le recordase a Beckenbauer, sino por un partido en Vallecas en el que había anulado a Bebeto. Paco se sienta ahora en los banquillos y quiere llevar a sus equipos al nivel de excelencia que él nunca alcanzó como futbolista. El sábado llegará a Riazor con el Las Palmas para jugar un partido decisivo tanto para él como para el Deportivo y aunque desearle que vuelva a Canarias con una derrota no es la más pura de las ambiciones, si fuese posible... FOTO: paco jémez | efe