Un cambio de amigos a la turca

turquía era hasta ahora el aliado natural de Europa y, por ende, de Estados Unidos. A los occidentales nos venía muy bien llevarnos bien con ese país, a caballo de dos continentes y dos culturas y a medio camino entre el cristianismo y la religión musulmana. Sin embargo, la llegada del islamista Erdogan al poder hizo que ese juego de equilibrios comenzara a tambalearse. Y, ahora, con Donald Trump en el otro lado de la balanza, todo parece que está a punto de saltar por los aires. Y es que el presidente norteamericano, con su manía de cobrar aranceles para hacer a Estados Unidos grande de nuevo, casi provoca la quiebra de la economía turca. La respuesta de Erdogan ha sido rápida y contundente: “Si hay que cambiar de socios, pues se cambia y ya está”. Y, acto seguido dirigió su mirada hacia Rusia y China. ¿Se imaginan lo que supondría ver a Turquía como satélite de la Rusia de Putin? Da miedo...