lunes 06.07.2020

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 Otra éxito de Su Inminencia

UN currículum en el que figure que su titular es colaborador de la revista Luzes y escritor cinematográfico es el pasaporte al estrellato en la Marea, nasía pa’ganá. Por ejemplo, a José Manuel Sande le ha servido para ser nombrado concejal de Cultura, Deporte y Conocimiento, porque tuvo la prudencia de no reflejar que se atribuye la condición de escritor cinematográfico con un único crédito. El caso es que Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, lo ha incluido en su guardia pretoriana y él se lo ha agradecido convirtiéndose en uno de los más firmes defensores de la teoría de la inminencia. En noviembre anunció el inicio inminente de la reparación de las cubiertas de Riazor, incluso su sustitución por otras más resistentes, pero ha pasado noviembre, ha pasado diciembre, enero, febrero, marzo, casi ha pasado abril y nada de nada. Bueno, no solo nada de nada, sino que parte de tejado de la grada de Pabellón ha volado y Sande se limita a poner parchecitos que quiere vender como el gran arreglo... Si el alcalde quería contar en su equipo con alguien que supiese de cine, no habría sido mejor que fichase a Pumares. Sería más divertido y podría delegar en él cuando lo invitasen a un programa de radio al que llamen los oyentes. 

 Las diferencias entre el viejo y el nuevo PP

LA casi coruñesa Cristina Cifuentes ha sido rotunda. Apareció el nombre de Edmundo Rodríguez Sobrino, directivo de una filial del Canal de Isabel II, en los papeles de Panamá y no tardó ni dos segundos en mandarle el motorista –a lo mejor hasta fue ella misma en persona– con la carta de destitución. El ministro José Manuel Soria, ya ha aparecido en tres pasajes diferentes de la comprometedora relación de clientes del despacho de abogados Mossack Fonseca y ahí sigue el tío al frente del departamento de Industria. Por supuesto, a Mariano Rajoy, el non grato en Pontevedra y muy grato en Guadamur, ni se le ha ocurrido preguntarle al motorista si tiene gasolina en el depósito, por si tiene que salir urgentemente a hacer un encargo. Otra diferencia más entre el viejo y el nuevo PP, que también deja en mejor lugar a los jóvenes.

 Una razón que tardó en conocerse

ESTEBAN González Pons era un valor emergente del PP cuando Rajoy llegó a la Moncloa. Todo el mundo contaba con que sería ministro, pero no solo no entró en el Gobierno, sino que poco después el partido lo despacho a Bruselas como eurodiputado. Esa condena al exilio causó sorpresa; nadie se explicaba semejante castigo, pero ahora todo ha quedado claro. El propio González Pons ha desentrañado el misterio: “Nóos era una ONG”, ha declarado ante el juez. Resulta que Urdangarin era la madre Teresa y nadie se había enterado...

 Sugerencia, ocurrencia o tontería

VICTORIA Rosell, la jueza que fichó Podemos para convertirla en ministra de Justicia, o la jueza que fichó por Podemos para convertirse en ministra de Justicia –¡quién sabe!– ha propuesto que los “carpinteros y los deportistas” voten para elegir a los vocales del Consejo del Poder Judicial... ¡Qué suerte han tenido los canarios de que la magistrada abandonase el juzgado en el que estaba destinada!

 La cabeza visible del PSdeG

A estas alturas son ya legión los que creen que el PSdeG se ahorrará el siempre engorroso trámite de celebrar unas primarias para elegir a su nuevo secretario general. Es más que evidente que Abel Caballero ha asumido de facto ese papel frente a un partido sin cabeza y una gestora que no sabe que gestionar. Su tourné por ciudades y plazas está siendo triunfal, tanto que se agotan las entradas para cada una de sus actuaciones y hasta los rebeldes del norte se han rendido a sus encantos y le han reconocido como la cabeza del PSdeG. Solo el presidente de la Diputación coruñesa se atrevió a abrir la boca para asegurar que está bien que Caballero venga a conocer de primera mano el auténtico motor económico de Galicia. No debería Valentín González Formoso dar tantas pistas, no vaya a ser que también quiera llevárselo al otro lado del puente de Rande.

 Los sentimientos encontrados de Mario Conde al entrar en la cárcel

SOLO faltó que los presos hiciesen un coro al estilo de los anuncios de El Almedro y le cantasen a Mario Conde el tan navideño de “Vuelve, a casa vuelve...”. Para el exbanquero nada es nuevo en su nuevo alojamiento, aunque, según desveló su abogado, entró en prisión “tranquilo”, pero “cabreado”. ¡Pues imagínese el cabreo que tienen aún los pequeños accionistas de Banesto. Y, por cierto, el blanquador Conde ha puesto a la venta su casa de Madrid – 850 metros cuadrados construidos–; lógico, para el uso que va a darle en los próximos años...

 A brochazos pintando líneas rojas

LOS integrantes de FeC van a elaborar un documento con las líneas rojas que le van a marcar a Sestayo para que no se pase. Lo normal es que la socialista acepte y escenifiquen la paz alcanzada. Solo durará unos días, ya que los conocedores del ambiente vaticinan que se pasarán pintando rayas y empapelados en escritos toda la legislatura. El PP, mientras tanto, está a ver como caen y se levantan, con una media de dos veces por año. Va a ser la tónica de este gobierno, que no acaba de arrancar, ni para abrir el bote de pintura bermeja con el que ponerle las cosas claras a los socialistas, que han encajado la amenaza como si tal cosa, lo cual quiere decir que en breve ellos sacarán la brocha para delimitar su campo.

 Nogueira y sus reflexiones

TAL vez sea porque los tiempos políticos andan revueltos, o porque las nubes no nos dejan ver el sol. La razón es lo de menos, la cuestión es que el fantasma de Camilo Nogueira se asomó de nuevo a los medios para sentenciar que la sociedad gallega está más preparada que el nacionalismo para gobernar Galiza. Y para apoyar semejante afirmación apunta el hecho de que en el derbi entre Celta y Depor todo el estadio cantó el himno gallego. Está claro que ni en el retiro los viejos gurús del nacionalismo aprenden a no arrogarse lo que no les corresponde. Nogueira, como otros muchos, se olvida de que el himno es de todos, igual que, por ejemplo, la bandera. Y pese a todo, lo más curioso es que le parezca significativo el canto del himno y no la bofetada que, elección tras elección, le dan los gallegos a las siglas nacionalistas. Como diría el sabio Arsenio Iglesias, un análisis profundo, qué duda cabe.

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