miércoles 03.06.2020

Todo es posible

josé Saramago solía hacer alusión a la idea de que cuando alguien repetía que no podía hacer nada, buscaba la excusa perfecta para no hacer nada en realidad, y yo no puedo estar más de acuerdo con él.
El escritor portugués era un genio. Un hombre sabio de esos que aparecen uno entre un millón. Una persona poseedora de una vasta cultura popular y de una experiencia vital hiperestésica; posiblemente basadas en sus orígenes de pobreza.
A lo largo de este confinamiento, no solo he pensado mucho en él sino que además me he sentido él, porque he comprendido su obra y su espíritu como jamás había tenido tiempo para hacerlo.
Basándome en su pensamiento, debo decir que nada sucederá si nada se busca. La vida no traiciona, la traicionamos nosotros a ella con nuestras desganas. Las oportunidades que se nos han dado desde el mismo momento en que ponemos un pie aquí, quedan relegadas a un existir si no hacemos nada por vivir.
Vivir sin mediocridades, sin medias tintas, sin miedo. Yendo a por todas y preparados para lo que pueda venir. Si por un lado nos dan un tortazo, pues ponemos la otra mejilla y a esperar a que caiga el siguiente mientras se nos cura el lado dañado.
No existe la mala suerte, existe el no pensar y el dejarse llevar. La resignación es la cuna de la mediocridad y la ruta de los pobres de espíritu. Cualquiera puede ser lo que le dé la gana y hacer de su vida lo que quiera, bueno o malo.
José Saramago también repetía que, a pesar de poder ver, todos estábamos ciegos porque no sabíamos mirar. Lo mismo ocurre con existir y vivir. Pasamos sin haber vivido, sin atrevernos, sin jugar nuestras cartas ni aprovechar nuestras oportunidades… Y luego nos lamentamos de lo que pudo haber sido y no fue.
Les propongo que, ahora que hemos aprendido a base de una espantosa realidad, comencemos a mirar y a vivir. Dejemos de ver y de existir. Sepamos aprovechar esta oportunidad que nos da la vida para volver a nacer siendo más humanos.
La vida es hoy y ahora y las oportunidades se pintan solas. No perdamos más tiempo. Hagamos las cosas más fáciles para todos. Seamos conscientes de que, lo más seguro que creíamos tener nos fue arrebatado de un plumazo durante algo más de dos meses, y de que la vida siguió sin nosotros.
Hagámonos mejores, más sencillos, cuidadosos y respetuosos con nuestro entorno, con los demás y con nosotros mismos. Digámosle a la vida que hemos captado la directa indirecta y que sacaremos algo en limpio de esto; porque si las cosas que suceden no nos dejan huella ni producen en nosotros un aprendizaje, merecemos ser despojados de todo lo que consideramos nuestro y que en realidad no es más que un préstamo. Hagamos por fin algo y dejemos de repetir que no podemos hacer nada. Dejémonos de excusas.

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