martes 19.11.2019

Mareando la perdiz

El Gobierno aprobó el viernes el envío al Congreso de los Diputados los objetivos de déficit que acompañarán a los Presupuestos Generales del Estado de 2019. Pero, hete aquí, que son los mismos que ya aprobó en julio pasado y que fueron rechazados tanto por el Congreso como por Bruselas. Básicamente, contemplan que el año próximo el déficit público sea del 1,8 por ciento en 2019 y del 1,1 por ciento en 2020. En el año que ahora concluye, se espera un agujero del 2,7 por ciento, pero ya avisa el gobierno, lo admitió la portavoz, que puede ser una décima mayor e irse al 2,8 por ciento del PIB.

El presidente del Gobierno lleva varias semanas mareando la perdiz sobre la presentación o no de los Presupuestos de 2019. El borrador que envió a Bruselas fue recibido con muchas cautelas y algunas recomendaciones para su modificación. Pareció entonces que Sánchez tiraba la toalla, teniendo en cuenta además las exigencias políticas y judiciales que le pedían los independentistas catalanes para dar el sí a las cuentas. Durante su viaje a Guatemala, contó a los periodistas que no tenía intención de marear a los españoles, y que si no conseguía los apoyos necesarios para la aprobación de las cuentas, no las llevaría al Congreso y sacaría por decreto algunas de las medidas pactadas con Podemos, como el SMI, la subida de los salarios de los funcionarios o alguna modificación en la reformar laboral de Rajoy.

Sin embargo, el batacazo electoral de la izquierda en Andalucía, sobre todo de los socialistas que, si no ocurre nada extraordinario, perderán el gobierno después de 37 años, ha provocado que Sánchez retome la idea de presentar los Presupuestos. Dice que lo hará en enero, lo que se ha interpretado como una forma de ganar tiempo en Moncloa y de hacer ver que se aleja del independentismo, una de las causas que han sacado a Susana Díaz de la Junta y que puede hacer mucho daño al PSOE en las autonómicas, municipales y europeas de mayo. Veremos si finalmente los presenta y cuánto tiempo puede aguantar gobernando con decretos.

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