• Martes, 25 de Septiembre de 2018

La supuesta burbuja inmobiliaria

los precios de la vivienda empiezan a subir, tanto de compra

los precios de la vivienda empiezan a subir, tanto de compra como de alquiler. En las últimas semanas se está creando la sensación de que estamos si no viviendo ya, sí al borde de provocar una nueva burbuja inmobiliaria. Parece que hay muchos interesados en la izquierda en que esto suceda, ya que eso le anima a seguir en su falso discurso de los malvados especuladores que abusan de la gente mayor y de los jóvenes. Esto le permite lanzar ideas dirigidas a controlar el mercado y a redirigir el ahorro. Sin embargo, lo que pasa en las grandes ciudades, sobre todo Madrid y Barcelona, y en otros ayuntamientos o comunidades dirigidas por la izquierda es que se está limitando la construcción de viviendas, amenazando con poner nuevos impuestos, con expropiar viviendas que el propietario tiene vacías. Estos radicales enemigos del mercado quieren convencer a la gente que la vivienda es un derecho y que el que ha conseguido tener una o varias es un insolidario que tendría que hacer con ellas lo que le digan, al precio que le digan o se la quitan.
Carmena y Colau no se dan cuenta, o se dan demasiada, pero hablan para su peña, de que atornillar a los propietarios de viviendas en alquiler, regular el mercado con ayudas a los arrendadores o más impuestos a los arrendatarios solo conseguirá que suban los precios. Es una cuestión de oferta y demanda. España es un país de propietarios. En torno al 80% tiene una vivienda en propiedad, por lo tanto el problema se reduce bastante con respecto a otros países. La solución, y esto vale también para el Gobierno y sus planes de vivienda, no pasa por dar ayudas a los jóvenes, y menos jóvenes, sino por dar más seguridad a los propietarios para que viviendas ahora vacías salgan al mercado.
En todo caso, hay que insistir en el tramo joven y más si aún viven con sus padres. El centro de las ciudades cada vez menos va a ser un lugar para vivir. Ya lo estamos viendo. Vivir en la periferia o en barrios alejados del centro, pero bien comunicados, es la opción. No es un drama que un joven que se quiera independizar tenga que irse a vivir a barrios madrileños como Pueblo Nuevo o Carabanchel o municipios como Rivas o Alcorcón, donde los precios son más asequibles. Levanten el veto a operaciones como Chamartín, dejen en paz a los propietarios, aumenten la seguridad jurídica, luchen contra la okupación, limpien los barrios, no metan las manos en el mercado y verán como los precios de los pisos, sobre todo de alquiler, se ajustan solos.