sábado 04.07.2020

Esencia humana

migos: “Existe una gran diferencia entre una persona ávida de leer un libro, y la persona aburrida que pide un libro para leer” (Gibert Keith Chesterton). “Era tan moral, que perseguía las conjunciones copulativas” (Ramón Gómez de la Serna). “Un tren que parte es la cosa del mundo más parecida a un libro que se acaba” (Benito Pérez Galdós).
En alguna ocasión suelo recordar mis principios de escritor de colaboraciones sobre todo en este Diario. Lo he realizado en ocasiones anteriormente, en otro tipo de magacines para asociaciones culturales y vecinales etc., y a pesar de ofertas de otros medios, siempre me he negado y quise ser fiel a este Diario, porque fue el primero desde que nació y será el único. Siempre hasta hoy mismo he estado aprendiendo, no es tan fácil llegar a expresar lo que piensas, tan solo tienes que nacer para ello, como el pintor el escultor o el músico, puedes saber mucha teoría, pero si no sabes redactarla de manera comprensible para la mayoría es como el que no ve, no sabe como empezar. Creo que siendo natural y seguir unos parámetros gramaticales generales establecidos, cualquiera lo puede hacer, pero como dije, hay que nacer para realizarlo de manera correcta y vendible para los demás.
Llevo veinte años escribiendo y todos los días sigo aprendiendo. Y hablando de veinte años, que no son pocos, este Diario en la brecha poniendo las últimas noticias a los lectores, que se dice pronto, pero el trabajo es arduo, y sigue como una máquina del tiempo, dejando a lectores, políticos, empresarios, presidentes, y la  técnica, que cada día que pasa deja obsoleta la anterior, y sobre todo estos últimos quinquenios, que o te subes a la grupa de lo último o estás fuera. Inmenso trabajo, los periodistas, redactores, correctores, publicistas, fotógrafos, administrativos y directores, más el  reparto, de este Diario, que todos lo tenemos a la hora del desayuno, y no pensamos ni por asomo lo que es que un diario esté en la calle todos los días del año, excepto tres, Navidad, Primero de año y sábado santo, sin festivos, ni puentes, ni historias.
En la brecha a cualquier hora, porque la noticia a sus lectores es lo primero y único que importa, malos tiempos estos para la profesión de periodista, se están transformando al digitalismo, diarios que ya no son de papel, ese papel al que tan ligados estamos como el de un libro, pasar las hojas con ese olor tan característico, nuevo  etc. Todo eso se nos está terminando, quizás dentro de una generación ya no exista y todo se transforme, una profesión que sí que tiene que estudiar constantemente los nuevos métodos para estar al día o sucumbir, no hay otra, como la vida misma, esta vida que corre tanto que todos vamos con retraso.
No soy un negacionista del progreso porque sería un loco, pero tan sólo pediría cordura a los estamentos correspondientes y meter pausa, lo digo porque con el tiempo aprendes a ver las cosas venir antes que vengan, la vida te enseña con el tiempo a meditar y meter pausa en los pasos que vas dando, te haces más lento, sí, pero también mucho más seguro.
Como dice Benito P. Galdos, el tren que ves partir con un ser querido es lo más parecido a un libro que se acaba, y es una realidad, pues este tipo de periodismo, de papel, está en período de extinción y lo siento de verdad porque no hay nada como leer el Diario tranquilamente con un café y con ese olor. Seré un antiguo, claro, pero antes que leer sobre una pantalla, no hay color, tu el diario lo lees al sol en un parque o en una playa, en una pantalla olvídate, como los móviles estos, según el uso que le des, son parecidos a armas letales, desaparecen los linotipistas de imprenta ahora todo digital, desaparecen los fotógrafos profesionales y tantas y tantas profesiones por el avance tecnológico, y yo sigo solicitando mesura, estudio y pausa, el capital, gobierna en nuestras mentes, y ya no se piensa en otra cosa. Por culpa del capital ser el mejor y el primero para vender más. Sin pausa. Nos hace mecánicos, autómatas y posiblemente dirigibles como masa humana. Pues cuidado, con tanto avance sin estudio mesura y pausa no vayamos a perder lo único que ya nos va quedando, nuestra esencia humana, que de momento y espero que nunca se quede en el camino.
Lo dicho vaya mi admiración a los periodistas en general y a los de este Diario en particular, por darnos lo mejor de ellos, su esencia, y hacernos tocar el papel del Diario. Una bendición. Por muchos años y así sea.
Un saludo amigos. Saúde e Terra.

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