sábado 16.11.2019

El vuelo de la golondrina

Amigos: “La envidia es tan flaca y amarilla porque muerde

Amigos: “La envidia es tan flaca y amarilla porque muerde y no come” (Quevedo). Algunas oficinas, son como los cementerios, en cada ventanilla se podría escribir: “Aquí reposa el Sr. fulano de tal” (Anónimo). “El que rompe los dientes con la cáscara, raramente se como la almendra” (Proverbio alemán).
La vida es tan fugaz como el vuelo de una golondrina que atraviesa una habitación, algunas aun pensarán que ellos son la habitación. De joven quieres tener dieciocho años, cuando los tienes, ya empiezas a dudar que quieres tener diez, cuando tienes cuarenta prefieres tener dieciocho, y en la edad madura, darías años de tu vida por ser joven, y claro, en esa diatriba se te consume la vida, esa vida, que luego al final se nos convierte en un vuelo de una golondrina que en su vuelo atraviesa tu vida en un plis-plás, y se terminó nuestra historia, tan llena de problemas o de capital, o de buenos hechos y mejores palabras. Tenemos una misión principal en la vida, que es sobrevivir, como sea, donde sea, y a pesar de quien sea, lo podéis ver en una situación de pánico, es el ejemplo más claro que os puedo poner, en esos momentos, o existen los buenos modales, y mucho menos la educación, llegas a pisotear a un semejante por tu tener una posibilidad de salvación, ese instinto primario de salvar tu pellejo, termina de un plumazo con todo lo que eres tu, y se impone el ser humano primario, en la estampida sin orden ni concierto, tu instinto por salvarte de lo que sea, se llega a matar a otro u otros a cambio de tu pellejo, y yo me pregunto, ¿no es mejor acabar tranquilo, viendo pasar a una golondrina en su vuelo atravesar tu habitación? Sinceramente, en mi vida nunca tuve, que pasar por esa situación, aunque se lo que haría, en vez de huir, enfrentarme lo tengo claro, en vez de matar a otro, intentar salvarlo, y en vez de huir como pollo sin cabeza, razonar, y dominar ese instinto primitivo, que nos convierte en animales irracionales, tirando por tierra con esa, acción, todo lo que quisimos ser, lo que somos, y lo que seremos. Tantos años de educación, de estudios de buenas acciones en un plumazo por no dominar tu irracionalidad y tu pavor, te tiras por el barranco, y seguiremos siendo así, es innato del ser humano hasta estas fechas, tardaremos muchos años en llegar a obtener una solución, que además está dominada por la masa, el efecto acción-reacción, cuando nos vemos en peligro inminente, digo mas, nunca llegaremos a dominarla, porque por desgracia es consustancial al ser humano, y es mas a todo ser vivo. Y digo por desgracia, porque en muchas ocasiones, es peor el acto que el efecto, también reconozco, que en otras ocasiones, los reflejos, la intuición, y la adrenalina que se nos pone a cien nos puede salvar, pero nunca a costa de nada ni de nadie, esa es la premisa fundamental, el pánico, el pavor, el terror no se domina corriendo sin dirección, se domina enfrentándose a él. Pero claro que digo, desde mi atalaya, opino así, porque personalmente se lo que tendría que hacer. Pero y el que lo sabe? En esos momentos, perdemos el ser, y se adueña el tener, por supuesto no lo condeno ni mucho menos, pero tan solo la falta de humanidad y frialdad con que actúan nuestras neuronas tan solo por salvar la vida, una vida que al fin y al cabo, es como un vuelo de una golondrina atravesando tu habitación. Es mi opinión, tal cual, en vosotros dejo la reacción que tendríais. Lo que importa al final es el Ser, el Yo de cada cual, y eso es lo que queda, para siempre, lo demás se pierde en el albor de los tiempos por siempre. Sé que este tipo de opiniones tan solo interesan  a los de siempre, a los que nos quedamos, a los que corren en  estampida, a esos, no hay solución, no hay  futuro. Un saludo.

El vuelo de la golondrina
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