lunes 18.11.2019

Érase una vez un circo

amigos: “Todo lo que soy o espero ser se lo debo a la angelical solicitud de mi madre”

amigos: “Todo lo que soy o espero ser se lo debo a la angelical solicitud de mi madre” (Abraham Lincoln). “Los hombres son libres en mostrarse en desacuerdo con la ley, pero no en desobedecerla” (J.F. Kennedy). “No negociemos a causa del miedo, pero  tampoco tengamos miedo a negociar” ( J. F. Kennedy). 
De nuevo, volvemos a tocar por enésima vez lo de lo catalán. No hay conciencia de país. Los políticos, no hablan ni se les espera. Los jueces lo intentan, pero sus sentencias no son una solución a corto/medio plazo. Es más, pueden derivar en un enconamiento mayor por parte de la parte sancionada, en vista también que los políticos del govern, está algunos entre rejas y, otros, recorriendo Europa, como hacía hace años el circo Price de Madrid, con sus payasos, y fieras, también bailarinas con zapatos de charol y domadores con perrera, al estilo beatle. Resulta que ahora, unos políticos catalanes fugados de la justicia española pretenden hacer lo mismo, pero sin clase y con cobardía, desde el exilio, belga, cosa imposible a todas luces, pero que cada día me reafirma más, que son unos personajes, de muñecos de feria. El mandamás, que iba en cabeza, hizo un amago, digno de su indecisión y falta de honor. Se salvó del precipicio cayendo los demás adláteres sin remisión, como pollos sin cabeza. Y digo bien, sin cabeza, porque si tuvieran un mínimo de neuronas aprovechables, no se harían un harakiri tan absurdo como fuera de toda razón, terminando en la trena. 
Pero volvamos con el mandamás. No se le pueden negar ideas, parecen producidas por alucinógenos. Porque brillantes son, pero tanto brillo da mucho que pensar. Personajes como este hacen falta en este país, si no de qué se hablaba en las tertulias del desayuno, o las cenas... En resumen, el tío se pasea por los platós, come bien, bebe mejor mientras sus vasallos se lo pasan a toque de corneta y desfilando entre rejas para la ducha. Menuda cara tiene el tío y quiere tener la razón, para comer cerillas. Él se lo monta a cuenta de los demás, ahí esta su astucia, menos mal que eso le durará lo que un pastel a la puerta de un colegio, porque con ese careto de cobarde, no merece ni un minuto mas en libertad. 
Para más INRI, esos catalanes belgas, o belgas catalanes, hacen cambiar ordenes del constitucional español, de la justicia belga o incluso tienen a toda Europa contra las cuerdas. Lo peor de todo es que estos montan un circo monumental, que sale de todos nuestros bolsillos, se lo pasan “chachi piruli”, con sus bastones de mando y todo, sus birretes... No tienen idea de lo que hacen, pero eso sí, el día uno de cada mes cobran sus grandes cantidades mensuales, sin dar un palo al agua, eso es vida, lo demás pura filfa.  A su vez, los sufridos y verdaderos catalanes, que son los que trabajan y producen para ellos y para el resto del país y también, cómo no, para que estos se peguen la vida padre; se callan, bajan la cabeza y no se meten en líos. Yo diría que es una región de señoritos /as y de esclavos/as. Unos viven como rajás a cuenta de los vasallos, que viven en la miseria, a estos les digo rebelaos, levantaos, vale la pena vivir con honra, que ser deshonrados, por cobardía, miedo, o arrastrarse de rodillas. No los entiendo, abducción, o de otra forma, la comedura de coco desde la edad de preescolar hasta la universidad, de niños y jóvenes. Deberán hacérselo mirar, un adoctrinamiento, enseñando odio y desprecio... 
A este circo le crecieron los enanos, los elefantes se quedaron sin trompa y a los trapecistas, le salieron alas de avestruz. Lo siento amigos, de este circo no entiendo nada de nada, todo es incongruente, creo que todos estos, lo único que quieren, es volvernos tarumbas, así que he tomado una decisión, mejor dicho dos. Y lo siento, tomo una decisión y no hay marcha atrás aunque esté equivocado: Para nada consumir nada que provenga de esa región, hasta que todo se aclare y, segundo, no ver ni un segundo más ninguna noticia que provenga de ese circo para siempre, o hasta que sea de nuevo puesto en orden. Lo certifico con la palabra, lo juro ‘por el niño Jesús’. Por mí, cero publicidad a esta banda de pandilleros. Un mal Circo

Érase una vez un circo
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