miércoles 17.07.2019

Herencia hipotecada

Amigos: “Somos demasiado inexorables al juzgar a los demás, cuando nos creemos sin culpa; sólo el pecador debiera juzgar a los pecadores” (Jacinto Benavente). “Las riquezas las llevamos en el corazón. ¡Ay del que no lleve en el corazón las riquezas!” (Azorín). “No es valiente el que desafía a la muerte, sino el que impávido soporta la desgracia” (Massinger).
Hoy podemos analizar, la serie sobre la problemática del llamado Botellón, y sus consecuencias, tanto de salud, y de orden público y en especial su incidencia, que tiene sobre los menores de edad, con un aumento del 37% en los mismos en el último año. Como principal objetivo, se deberían trazar unas líneas claras y que todos los integrantes en la disminución en esta problemática, actuaran al unísono, incluyendo los agentes judiciales, y policiales, para aminorar el problema, que no terminarlo, la dejadez, en la construcción de leyes adecuadas, la intervención de los agentes sociales y policiales con actuaciones blandas, apoyadas por supuesto con un articulado inadecuado y permisivo, hicieron que nuestros hijos e hijas, se hallan en un camino sin salida. Por un lado se les prohíbe beber, fumar, y consumir otro tipo de drogas, ojo que digo otro tipo, o sea a la nombradas las incluyo en el baremo de drogas, y quizás el alcohol, es la peor de todas, no tan solo por sus efectos nocivos para la salud el adolescente y el adulto, a corto plazo, sino que es la compañía perfecta para casi todas las demás, no se concibe hoy en día consumir drogas estimulantes y depresoras del s.n.c. sin un vaso de alcohol en la mano, unas para bajar los efectos. Aquí hablamos de botellón, y como veis ahora hablamos de drogas, queridos amigos, que no os engañen, no hay botellón que no circulen cualquier tipo de drogas. En estos grupos de jóvenes en poco tiempo se animan a probar, pierden la timidez y se dejan llevar de tal modo que el coma etílico, mezclado son otros productos ingeridos, sean sobre todo estimulantes hacen que el sistema nervioso central se colapse, hacen que el corazón navegue a 200 por minuto, y el shock ocurre en segundos.
 En el mejor de los casos, las neuronas están siendo agredidas sistemáticamente, y que decir tiene, que su evolución para el desarrollo cerebral del individuo, puede quedar gravemente tocado, par el resto de sus vidas. De todas maneras, estos adolescentes en su mayoría, ya viven inmersos en una sociedad alcohólica, en donde para pasar un rato de esparcimiento se tiene obligación de beber.
Aquí, en Sanxenxo, últimamente, se está convirtiendo como un haz de luz de efecto llamada y su proliferación es alarmante. Lo que ingieren y se meten es tan agresivo y fuera de control, que ya no piensan, en los demás, coño, ni en sí mismos, porque la mercancía o es mala, o se ingieren cantidades, excesivas, convirtiéndolos en zombies andantes. Los jóvenes tienen todo el derecho a divertirse. Y tienen el derecho también como sociedad, a procurárseles, lugares de esparcimiento sanos, pero mayoritariamente eso no se les da, y buscan ellos mismos esos lugares,  a veces insanos y lúgubres. La culpa es nuestra de sus mayores en general, del modelo de sociedad que le estamos dando, no pensamos en ello, y por ahí hay que empezar, ponerse en su edad. Peo no interesa, hay demasiados obstáculos insalvables, ahora mismo, nosotros culpables, ellos inocentes que los obligamos por multitud de causas a actuar así. El botellón seguirá por tiempo indefinido, y los adultos de hoy no veremos su epílogo, quizás un cambio social drástico, una debacle, económica, o militar a nivel global lo haga. Mientras vemos como nuestra juventud se degrada, y con ella el futuro de la sociedad, menudo legado reciben, de pena amigos, somos culpables y no tenemos respuestas porque no se quieren tener, e hipotecamos, a los más jóvenes por nuestra dejadez, falta de ideas, y sobre todo cobardía. Como sociedad del siglo XXI merecemos latigazos, la herencia, hipotecada.  Un saludo amigos. Saúde e Terra.

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