lunes 16.09.2019

Muertes lejanas

Amigos: “La política no debe discurrir por caminos utópicos y folclóricos”

Amigos: “La política no debe discurrir por caminos utópicos y folclóricos” ¿no os imagináis quien dijo esto?, (Josep Tarradellas) que se lo aprendan y los castiguen escribiendo esto un millón de veces a mano .  “Mientras yo este aquí, en España, no habrá mas tiros. En España no habrá otra guerra”. (General Gutiérrez Mellado). “En donde no hay caridad, no puede haber justicia” ( Santa Teresa de Jesús). 
Muertes lejanas, sí amigos, y tenéis que darme la razón, los miles de muertos que hay a diario en el mundo como no nos afectan de cerca, y ya son cosa habitual en los telediarios de turno o en los diarios escritos, los millones de damnificados, por desastres naturales, en lugares lejanos, la miseria provocada por todo esto, y pasando ampliamente, de todo ello, mientras te tomas el desayuno, bien completito, sin pestañear, y sin pensar al menos en la desgracia ajena dice mucho del ser humano actual. En verdad y en vuestro descargo, también se dan de una manera fría. Ahora lo que insisto, es la falta de empatía, diría de humanidad de aquellos que ven imágenes aterradoras no de alienígenas, ni de alimañas feroces, ni de fantasmas, de seres humanos, que por el destino, estaban en un momento determinado en el lugar de la tragedia. Ni lo pensamos, estamos tan  impregnados de un materialismo, de una frialdad, de un desamor hacia el otro sea este de donde sea. 
Las desgracias llegan solas de un segundo para el otro, nadie las llama. Por descontado, nadie está libre durante su vida o la de sus familiares más cercanos, que ocurra y sin embargo, pasamos olímpicamente de las vicisitudes negativas de los demás, de guerras, desgracias, terremotos, huracanes, etc. Incluso llego a pensar en ocasiones, que soy yo el que va en dirección contraria, que lo correcto, lo legal, es no sentir empatía, incluso aflicción, cuando veo, leo o escucho esta serie de calamidades terrenales, ¿seré yo el errado?. ¿Lo espiritualmente correcto es no sentir nada por nadie, y pensar en uno mismo?, ¿es eso?. Pues será, pero cuando ocurre algo de eso, yo lo pienso, me aflijo, y me solidarizo con los afectados por la miseria o la muerte sin haber hecho nada, simplemente por estar allí ese día y a esa hora. Como también me gustaría que lo sintieran en caso contrario, seré raro, seré distinto. Pero cada día que pasa mis iguales me demuestran con su anarquía de espíritu y su desamor que esta humanidad perdió las facultades y que la torre de babel se esta viniendo abajo, la humanidad se despedaza a si misma, y sin remedio, por diferentes causas pero por una fundamental, que es la que une, la que hizo que el mundo y el progreso avanzara, la que unió, y ahora por su falta desune, despega, y hace trizas lo conseguido por miles de generaciones anteriores. El amor, palabra mágica que todo lo puede, que une, que enlaza, que pega, que nos hace mejores, de alma y espíritu, que es al fin lo que tenemos cada uno como propio, indestructible, y también que es lo único que nos llevaremos un día y para la eternidad. Eso, y el amor que dimos en nuestra vida terrenal, el que creamos a nuestro alrededor, sin pedir nada a cambio, es muy fácil ofrecer amor. Sin tapujos ni dobleces, porque él mismo es libertad, es justicia, es el sumun de lo único que nos hace humanos y lo estamos perdiendo a toneladas a cambio de unas monedas, para tener más, ¿y mas, qué?, ¿monedas?. De que te valen, sin amor. Queridos amigos, tenemos unas fechas para recapacitar. Haceros esta reflexión, si encontráis el amor en vuestro interior, que no os de vergüenza en declararlo a los cuatro vientos. Todo lo contrario, sentiréis una paz interior que os hará mas libres y justos, si así ocurre, pasaréis las Navidades mas felices de vuestra vida, porque sentiréis a los que ya no están con vosotros mucho más cerca que nunca, ya lo dije , el amor une, no desune, el amor enlaza, el amor pega a familias despegadas, el amor perdona. Y aunque falten 14 días para Navidad, deseo que ya a partir de este año, tengáis una Navidad de amor y felicidad que no os quepa en el saco, os aseguro que seréis mejores. Un saludo amigos, “porque vuestros son mis ojos cuando me leéis” y como siempre, Saúde e Terra.

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