• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Un papel en blanco

amigos: “Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas” (Marco Tulio Cicerón).

amigos: “Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas” (Marco Tulio Cicerón). “Haznos enemigos de todos los pueblos de la tierra, pero sálvanos de una guerra civil” (Marco Anneo Lucano). “La paz es para el mundo, lo que la levadura para la masa”(El Talmud).
Estas frases perduran en el tiempo como gritos en la inmensidad de las estrellas, grabadas a fuego desde el instante mismo en que fueron escritas y pronunciadas por eruditos, filósofos, generales, o incluso puede ser por algún contemporáneo, cosa que me alegraría, de manera especial. Todas ellas tienen una cosa en común, una cosa tan simple como el papel, bien forma de pergamino, que aunque no era un papel tal cual conocemos, en el siglo II (D.C.), los romanos lo utilizaban como base para escribir, era de piel de cordero o de otros animales, especialmente fabricados para escribir sobre ellos. La piel sigue un proceso de la eliminación de la epidermis de la hipodermis dejando tan solo la dermis, así como de estiramiento al final del cual se elaboraban las hojas para escribir los textos.
Muy anterior se utilizaba el papiro, una planta acuática muy común en el antiguo Egipto, y que mediante un elaborado proceso de secado y laminado, la utilizaban para escribir sobre ellas. Ya en los comienzos del homo erectus, escribían y dibujaban sobre rocas, u otras superficies planas escogidas previamente y con mucho mimo. Está claro que el hombre desde sus comienzos necesitó ávidamente una forma para comunicar sus experiencias de vida, de manera permanente, y hoy en día, lo sigue haciendo. Por cierto actualmente el papel proviene también en sus inicios de la madera, de la cual se obtiene la celulosa que es la base del papel conocido actualmente. Lo que viene a dar la razón en su origen más a los egipcios que los romanos utilizando materia prima de origen animal, cosa que no tenía futuro, aunque se conservaban por más tiempo con piel animal.
Dicho todo esto y con un planteamiento muy breve, tan solo quiero deciros, que el humano siempre necesitó escribir, en piedra, en piel animal, o en vegetal, y con una superficie plana y clara, sus ideas, sus pensamientos, sus descubrimientos. Necesitó dejar para la posteridad todo aquello que cada cual creyó válido para el estudio de las cosas, y que permaneciese en el tiempo, gracias a todos ellos desde el siglo I, hasta la actualidad. Mirando un folio en blanco hoy me puse a divagar, y pensando, me dije, quien le diera a Eurípides o a Aníbal, tener un folio como  este. Para escribir libros de sus estudios, de sus pensamientos o de sus gloriosas batallas, que difícil sería en aquellos tiempos conseguir papiros o pergaminos, y desarrollar sus ideas, cual importante es el papel, un elemento más hoy en día de la vida cotidiana, que no le damos la más mínima importancia.
 El humano tiene siempre dos amigos inseparables, el libro y el perro, pero el libro no muerde, un montón de hojas numeradas, con ese olor característico del papel nuevo que abres por primera vez es un placer inmenso. Tendríamos una humanidad tal cual conocemos ahora, sin el papel sea el que fuese, sobre el cual plasmar el ordenamiento de las religiones y la civilización?, o estaríamos aún dibujando figuras en las cavernas? Algunos diréis, el ser humano evoluciona y se inventaría algo parecido al papel, podría ser, pero los conocimientos, los inventos de todo tipo se han realizado en papel hasta el advenimiento de la red, Matrix, el diablo, mismo, será lo que de aquí a 30 años, máximo, terminará con una era de doce siglos de papel, una era, donde la lectura tranquila de todo tipo de textos te llenaba el alma, te sumergía en un mundo de sensaciones y aventuras, a veces crueles, o malévolas, pero con cada una aprendías algo.
Me acuerdo de un verano, siendo un niño, que me empapé de toda la obra de Julio Verne, toda, fue el mejor verano de mi vida de niño. Y aprendí, claro, que con cada tomo que leía, aumentaba mis ansias de más, luego seguí con Emilio Salgari, y luego bueno... Lo mismo aunque en otra medida, de un diario, por ejemplo este, Diario de Arousa, leer sobre el papel tintado, con ese olor especial, es una aventura que seguramente nuestros nietos, no lo podrán experimentar, como nuestros abuelos no lo hicieron con el Internet de las cosas y los portátiles, los móviles o las tabletas. Pues eso, vivimos entre dos mareas, la del papel y, la era digital. Me quedo con el papel de doce siglos de aventura y conocimientos y lo otro es lo que dejo a los siguientes, pero me iré  feliz con mi libro de Julio Verne recordando mi niñez de aventuras veraniegas con el Capitán Nemo al Amando de una nave que ya no volverá, y fui feliz.