• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

La perla de Arosa

ué tiempos aquellos en los que Vilagarcía era reconocida como “La Perla de Arosa”

ué tiempos aquellos en los que Vilagarcía era reconocida como “La Perla de Arosa” Eran tiempos en los que la ciudad destacaba en las aguas de la Ría más bonita del mundo y presumía de ser un destino turístico de primer orden. Era un turismo tranquilo, familiar, que encontraba en nuestra Villa su segundo hogar y que recibíamos con naturalidad, como parte de nuestras vidas.
La denominación de “Perla de Arosa” era mucho más que una  marca, era un sentimiento de orgullo, el sentimiento que nos unía a los vilagarcianos de formar parte de esa piedra preciosa a la que cuidábamos y ensalzábamos para dar a conocer su valor. 
A partir de los años 80 vimos cómo se fue perdiendo la marca y el sentimiento. Sin saber por qué esta villa iba dejando en el camino ese encanto que tanto disfrutábamos los residentes y tanto atraía a los que nos visitaban. El afán de modernidad y de rechazo al pasado que fueron forjando distintos gobiernos municipales, llevó a que en un pleno celebrado en el año 2008 se retirara del cuadro honorífico la distinción que llevaba el nombre de la marca y a que en 2009 se desplazara la escultura que representa esa Perla y que recibía orgullosa a propios extraños cuando entrábamos en Vilagarcía por la carretera de Pontevedra. En ese momento se escenificó la muerte de “La Perla de Arosa” como distintivo y de aquella pasión por lo nuestro que tanto echamos de menos.
Llegando a nuestros días se mantiene ese afán de rechazo a todo lo pasado que se escenifica ahora en la cabezonería del alcalde de no poner el Obelisco en la Plaza de Galicia y para ello retirar la fuente en forma de perla retirada en su momento de la rotonda de As Carolinas. Es lo que tiene cuando te sobra el dinero y tienes que inventarte obras para gastarlo. Será por ideas…
Muchos de los que conservamos el sentimiento de orgullo vilagarciano no entendemos por qué hay que destruir una rotonda con una escultura que forma parte de nuestro recuerdo para poner en su lugar un Obelisco que nunca ocupó ese lugar. No discutimos si esa ubicación es buena o no, lo que no logramos asimilar es cuál es el afán de destruir y de borrar todo nuestros arraigos. 
Parece que los distintos gobiernos socialistas que dirigieron esta ciudad durante los últimos años se empeñaron uno a uno en dejar su impronta a costa de ir destruyendo nuestra memoria y nuestro orgullo de ciudad. Lo peor es que  lo están consiguiendo: Unos dejaron morir el sentimiento y la marca “Perla de Arosa”,  otros retiraron del programa de fiestas de  San Roque su ofrenda floral y quisieron desvirtuar sus emblemáticas carrozas; llenaron de cemento los  parques de Ravella y Playa de Compostela despojándolos así de su encanto;  convirtieron en almacén el antiguo Mercantil, tan cargado de historias (hoy Salón García) y se cargaron los bancos de Ravella, entre otras “hazañas”. Los de ahora impulsaron el derribo del mirador de la playa de la Concha; cambiaron la fisonomía de la Plaza de Galicia, pasando de ser un lugar de encuentro y paso a ser un lugar a evitar y estos días estamos siendo testigos de cómo destruyen la rotonda de O Cavadelo con el único objetivo de no devolver a su lugar de origen el tan recordado Obelisco.  Cuesta entender que estos gobiernos de izquierdas que tanto dicen defender la memoria histórica se empeñen en dejarnos sin memoria de ciudad.
Reivindico a “La Perla de Arosa” como símbolo y como marca de orgullo. Espero que en años venideros podamos volver a disfrutar del esplendor que hemos ido perdiendo en el camino hacia la “modernidad”.