Viernes 16.11.2018

Un alcalde que no atiende

En Vilagarcía hay un alcalde al que su discurso y sus acusaciones del pasado se le han vuelto en contra.

En Vilagarcía hay un alcalde al que su discurso y sus acusaciones del pasado se le han vuelto en contra. Es socialista, como no y cada vez son más altas las voces que claman que no se les recibe en Ravella. Él dice que sí, pero por mucho que se esfuerce en vender que su despacho parece que no tiene puertas y que puede entrar todo aquel que lo solicite, la triste realidad es que Alcaldía está cerrada a cal y canto.
Mucho se le acusó al anterior gobierno de muchas cosas, entre ellas, precisamente ésta. Y los primeros que alimentaron esa idea, a base de una lluvia fina de improperios de dudoso gusto, fueron los que hoy gobiernan esta ciudad. Pues bien, no sé si le ha pasado a Usted personalmente o si conoce a alguien de su entorno que haya solicitado cita con el regente, porque ya empiezan a ser legión, pero en nuestro despacho no dejan de llegar colectivos con esa queja, que llevan meses esperando por una cita y ya le digo yo que la cola de espera es más larga que la lista de esas protestas vecinales.
Y es que son malas fechas para atender a los vecinos, con este calor… Durante el primer año todo eran felicitaciones y visitas amables para solicitar apoyo municipal para solucionar problemas, y ahí sí estaban abiertas las puertas. Pero ahora que las citas son para presentar protestas por no haber respondido a esas demandas de apoyo después de tres años, se fueron cerrando y ya no hay forma de abrirlas, ahora no apetece. Eso sí, no desesperen los cientos de desesperados integrantes de la lista de espera que el año que viene hay elecciones. Ahí igual el alcalde se da cuenta de que todo el mundo sabe cómo actúa y entonces pretende hacer lo que no ha hecho durante todo este tiempo. No sé si llegará a tiempo. La idea de “puertas cerradas” ya campa por la población y la lista es tan larga que no va a haber días ni horas para actualizarla. La asignatura de atención ciudadana está suspensa con un “muy deficiente” y el curso se está terminando…
Decía este alcalde que iba a instaurar la figura del “concejal 22” para que todo el mundo en Vilagarcía tuviese voz y participación en el debate político. Pero no han sido capaces, con todo lo que ellos son y con todo lo bien que dicen que hacen todo, el cerrojo del despacho grande de Ravella cada vez tiene más vueltas “Otro vendrá que bueno te hará”…
Es lo que tiene pasarse de estupendos en campaña electoral. Prometer es muy fácil pero gobernar es muy difícil y si prometes lo incumplible, más. Intentar dañar al rival político y sobre todo mentir a los electores para sacar provecho en campaña es muy sencillo, pero es algo que después hay que demostrar en el día a día y lo que es peor, cada uno tiene que rendir cuentas con su propia conciencia y eso sí es muy complicado. Tres años después no sé cómo estará su conciencia, pero su balance de gestión es visiblemente pobre.
En lo referente a aquel eslogan electoral de “Alcaldía de puertas abiertas” el balance es que el alcalde no recibe a la ciudadanía. Ni él ni sus compañeros de equipo. Se puede intentar justificar de mil maneras o intentar comparar con corporaciones anteriores, pero es un debate estéril porque la gente quiere resolver los problemas hoy (bueno, desde hace meses, pero no le atienden). El gobierno seguirá aferrado a conducir este Concello mirando únicamente por el retrovisor (a pesar de que van hacia el precipicio político), que parece que es lo único que les preocupa. ¿Será por eso que no atienden a la ciudadanía y no gestionan? ¿Será que están desempolvando los “y tú más” del pasado y por eso está Vilagarcía como está?...
Cada día el ejército de vecinos cabreados por las formas, las respuestas, las actitudes y los portazos en las narices que le propina este gobierno se multiplica y es más sonoro. Es lo malo de construir una imagen a base de Marketing y propaganda, que cuando se acaba la campaña electoral te toca gestionar y resolver problemas. Y ahí no valen las comparaciones con otros, porque las comparaciones son odiosas, sobre todo cuando ni los malos eran tan malos ni los buenos son buenos. La soberbia, el creerse por encima de los demás, el retroalimentarse ante el espejo de la autocomplacencia son el sello de este gobierno. Sólo les falta encontrar las siete llaves que cierran a cal y canto la puerta de Alcaldía y que entren los vecinos para resolver los problemas que muchas veces le han creado los que se esconden tras las puertas de madera noble de Ravella. Ya falta menos para las elecciones, un poco más de paciencia…
 

Un alcalde que no atiende
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