La decisión de Rajoy

En política un año es una eternidad. Son muchas las cosas que pueden cambiar, pero si damos crédito a los últimos estudios demoscópicos se perfila una tendencia en la intención de voto que en esencia apunta un crecimiento importante de Ciudadanos, un retroceso considerable del PP, el estancamiento del PSOE y un pequeño repunte de Podemos.
Un año es lo que falta para que se celebren los comicios municipales, autonómicos y europeos. Los cambios en el poder municipal y en las comunidades autónomas suelen anticipar el sesgo de las preferencias de los ciudadanos en las elecciones legislativas. Son el primer test real para avizorar lo que puede pasar en las elecciones generales y por eso los partidos se preparan con tiempo para librarla. Ese era el objetivo de la convención celebrada hace una semana en Sevilla por el PP. Iba a ser el escenario para anunciar el nombre de algunos de los candidatos, pero, para desolación de los organizadores, se cruzó el máster de Cifuentes y la cosa quedó en el mal recuerdo del impostado aplauso a una persona que está en la cuerda floja. Pendiente de que Rajoy la deje caer forzando su dimisión o que la moción de censura presentada por el PSOE y que cuenta con el apoyo de Ciudadanos, sea el instrumento para que la señora Cifuentes desaparezca del escenario.
Si se resiste y entra en escena el mecanismo parlamentario de la censura, el PP se arriesga a permitir el acceso de la oposición al gobierno regional. Sería abrir las puertas de los despachos a ojos que vendrían a revisarlo todo. Abrir los cajones y levantar las alfombras. Rastrear los ordenadores. En una comunidad como Madrid estigmatizada en los últimos años por tantos casos de corrupción –Gürtel, Lezo, Púnica, Canal de Isabel II, etc–. Sería tanto como entregar la llave de la caja de Pandora a sus rivales. En buena lógica cabe pensar que ante semejante expectativa Rajoy optará por imponer la renuncia de Cifuentes. De ser así Rivera se habría apuntado un tanto como ya sucedió en Murcia donde el PP sacrificó al presidente pero retiene el gobierno de la comunidad. Del mal, el menos. 

 

La decisión de Rajoy

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