• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

Ma(nada)tteo Salvajini

visto de frente y de perfil policial, este tipo parece uno más

visto de frente y de perfil policial, este tipo parece uno más de los de la Manada. Pero no. Es el vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, ministro del Interior, secretario federal de la ultraderechista Liga Norte, senador y exdiputado del Parlamento Europeo. Y un malnacido, además, indigno de todos los títulos que acumula. Es el que llama “carne humana” a los inmigrantes a los que contempla ahogarse, impávido. Y es uno de los que lastran el entendimiento en Europa y en el mundo, porque los seres civilizados nada pueden tener que ver con gente así.
Lo digo para que nos acostumbremos a que los representantes de la ciudadanía, que encima les han votado, puedan expresarse como este Salvini. O como Trump, o como algunos mandatarios austríacos, húngaros o polacos. Confío en que la reunión informal de la UE, que Juncker y a la que asistió el teórico jefe de Salvajini, el tampoco demasiado tranquilizador Conte, sea capaz de atajar estos excesos racistas, xenófobos y para nada civilizados. Son actitudes como la de los citados las que nos llevarán de nuevo al fin del Imperio Romano, que cayó porque no supo entender que la historia de las migraciones, inevitables, es la historia del mundo.
Esperemos que los líderes de Europa, que se van a encontrar un par de veces a lo largo de esta semana, y que van a acoger por primera vez a Pedro Sánchez tengan las ideas un más claras que Salvajini. Y que el ejemplo dado por el presidente español acogiendo a más de seiscientos inmigrantes rechazados por Italia, pase a ser un ejemplo.
Confiemos en que esta irrupción de Sánchez en los más altos foros europeos sirva, al menos, para que se aproxime a quien más manda, y más aún que debería mandar, en Europa, es decir, Merkel, y que fortalezca el nexo entre esta y Macron. Ahí, y en el reforzamiento de los lazos con otro Gobierno europeo presentable, como el de Portugal, está el futuro del Ejecutivo español y quizá el de todos los españoles. Porque hay que confiar en que Sánchez se convierta en uno de los líderes de la euro-sensatez, que es valor que no está muy en alza precisamente.
Los próximos días serán importantes para el inquilino de La Moncloa, una especie de bautismo de fuego que mostrará hasta qué punto puede llegar a convertirse en un estadista o seguirá conservando el vuelo corto al que nos había tenido acostumbrados.