Lunes 17.12.2018

Andalucía después del 2-D

Otras elecciones decisivas, en vísperas del 40 aniversario de la Constitución. ¿Cuántas desde que nos regalamos esta democracia que algunos tratan de poner en peligro sin valorar todo lo que nos ha dado y todo lo que nos puede seguir ofreciendo? Pero, efectivamente, las andaluzas del próximo domingo tienen una importancia especial porque van a marcar no solo el futuro de Andalucía, sino el de todos los españoles. La victoria, parece que indudable, de Susana Díaz reforzaría mucho a Pedro Sánchez y alejaría a la líder andaluza de la posibilidad de optar al Gobierno de la nación, que es, seguramente, lo que le gustaría en este momento. Pero las hipotecas posibles, condicionarán también a los dos.

Yo no me fiaría demasiado de las encuestas esta vez... al menos hasta el domingo por la noche. Hay demasiados restos divididos que pueden inclinar un escaño a favor de un partido o de otro. No se sabe bien cuál es el desgaste real del PSOE, aunque parece insuficiente para que no gane con claridad. La batalla entre Ciudadanos y PP está en el aire. Y la irrupción de Vox, que puede sacar de un escaño o cuatro, alteraría sustancialmente, sobre todo, el resultado del PP, al que en todo caso, le hace un enorme daño. Cada voto a Vox significa una pérdida de más de dos para el PP.

Andalucía se rige, además, por unas bases especiales. El clientelismo del “régimen” socialista en Andalucía sigue garantizando un voto masivo y un lento desgaste pese a los problemas no resueltos. No influye ni siquiera que un ¡80,9! por ciento califique de mala la gestión de Susana Díaz que, increíblemente, es, al mismo tiempo, la líder más valorada. Con los peores índices en educación, empleo, sanidad, servicios, desarrollo de todas autonomías, pese a gobernar desde hace décadas, los socialistas siguen ganando por goleada. Tal vez sea la aplicación de la teoría de “más vale lo malo conocido...” o que los líderes rivales son aún peores. 

Ni PP ni Ciudadanos presentan candidatos con gancho y, sobre todo, ninguno de los dos partidos ha trabajado como lo viene haciendo el PSOE desde los comienzos de la democracia. Claro que la irrupción de Vox rompe esta teoría, porque ¿alguien sabe quién es el líder de Vox en Andalucía que puede sentar en el Parlamento andaluz hasta a cuatro diputados? 

Otro problema es el de los extremos. El PSOE no podrá gobernar solo y tendrá que apoyarse en Podemos, lo que no solo condiciona a Díaz sino a Pedro Sánchez que tampoco podrá avanzar sin Iglesias. Podemos es la llave y la amenaza. Su actitud será mucho más radical que ahora. Y los resultados de Vox condicionarán la línea de Pablo Casado y del PP... y tal vez la de Ciudadanos. Un mal resultado del PP puede ser el principio de su fin. Como la UCD.

Y, para terminar, Gibraltar. Sánchez dice que hemos conseguido una victoria “olímpica” aunque no figure en el Tratado y que hemos blindado nuestra cosoberanía sobre Gibraltar. Theresa May garantiza que Gibraltar está perfectamente cubierta por el acuerdo “como parte del territorio británico”. ¿Influirá algo en las votaciones andaluzas? ¿Seguirá igual Gibraltar otros 300 años y Andalucía otros 40? El próximo domingo, la solución a una de las preguntas.

Andalucía después del 2-D
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