Jueves 15.11.2018

Buscando a Rajoy desesperadamente

Ya dije un día que lo peor que les podía pasar a Sánchez y a Casado, incluso a Rivera

Ya dije un día que lo peor que les podía pasar a Sánchez y a Casado, incluso a Rivera, es que acabáramos echando de menos a Rajoy y pidiéndole que volviera. Yo no pienso hacerlo, porque fue él mismo quien se enterró vivo –y con él al Partido Popular–, quien propició la llegada de la izquierda al poder, de toda la izquierda, y quien dio aire a los independentistas. Pero eso es el pasado.
Ahora resulta que hay un anuncio en la prensa deportiva –y está bien elegido el medio– que dice simplemente esto: “Sr. Rajoy, no sabemos cómo llegar hasta usted, pero creemos que por aquí nos puede leer. Tenemos que decirle algo importante”, esto último en negritas, lo que significa que es lo importante del mensaje. No hay más. Ni quién lo pone ni qué busca ni porqué le buscan. Supongo que los anunciantes no han llamado al PP –aunque Rajoy no pisa el partido desde el día en que se fue– ni al Colegio de Registradores de Madrid, donde ya debe estar trabajando, ni al de Santa Pola, donde seguramente saben la nueva dirección. Por si acaso lo dejo aquí para el anunciante anónimo, por si le ayuda en algo. Si lo hubiera hecho, se habría ahorrado una pasta, pero ninguno nos habríamos enterado de que le buscan desesperadamente.
¿Quién ha puesto el anuncio? La lista puede ser interminable. Alguien del PP, por ejemplo. Ya saben que somos cainitas y los que callaron cuando Rajoy estaba practicando el tancredismo –esperar quieto que el toro pase a tu lado sin tocarte–- lo mismo piensan ahora que Casado va por libre, que el PP no recupera intención de voto y que ya les gustaría no perder los 134 escaños que tienen por ahora.Podrían ser los damnificados de Sánchez porque les van -nos van- a subir los impuestos –y no solo a los ricos, sino a los conductores que tenemos un coche con diésel, a los autónomos, a las empresas, a los bancos y cada subida repercutirá sobre el ciudadano medio–; por el frenazo de la economía; porque va endeudar más a esta generación y a las tres o cuatro siguientes; por el espectáculo que se está dando desde el Gobierno con unos ministros que no dejan de sorprender día tras día; por el cante que supone que alguien que no forma parte del Gobierno vaya a una cárcel a negociar con un preso su apoyo imprescindible a los presupuestos; por los que piensan que es un riesgo elevado que el poder dependa de los que no creen en la Constitución, los que siguen sin condenar los crímenes de ETA, los que quieren irse de España o los que pretenden acabar con la Monarquía...
Esto está raro. Sánchez y sus ministros se apuntan los proyectos que aprobó, dotó presupuestariamente e inició el Gobierno de Rajoy, y Casado les echa la culpa de lo que va mal, incluso aunque sea por las políticas que inició Rajoy. Dicen que el Gobierno de Sánchez no acierta ni cuando rectifica –que es cada minuto en casi todo– pero a mí lo que me preocupa saber cuanto antes es quién busca a Rajoy inútilmente. Porque eso de la erótica del poder y el apego a la silla funciona con todos... menos con Rajoy. Este no vuelve y los anunciantes se han gastado una pasta inútilmente. Lo aviso para que no sigan por ese camino, aunque más pronto que tarde, lo mismo añoramos la época de Rajoy... 

Buscando a Rajoy desesperadamente
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