Viernes 14.12.2018

El relevo de Rajoy

amortizada Cifuentes –al margen de la investigación académica

amortizada Cifuentes –al margen de la investigación académica y política, es solo cuestión de tiempo y de encontrar una salida que no ponga en peligro el pacto por Madrid– el problema de fondo es el relevo de Rajoy y hacerlo sin mandar al todavía presidente al panteón de los políticos fracasados. Son evidentes los aciertos de Rajoy en el terreno económico, que han rescatado a España de la crisis y la han sacado del agujero que dejaron los socialistas. Pero, incluso tras ese éxito, sigue el PP sin tener un plan para cambiar el modelo económico de España y para convertirnos en un país moderno, capaz de liderar la revolución tecnológica que ya está aquí y que va a provocar un tsunami en la economía, la industria, el empleo y las pensiones.
Si el PP no quiere pasar a ser el tercer o el cuarto partido en España, debe afrontar el futuro sin Rajoy. En la convención del PP en Sevilla, el discurso de Rajoy volvió a dar referencias de lo que piensa: somos el único partido que ha demostrado capacidad de solucionar los problemas, mientras los demás solo plantean promesas, hipótesis y no han gobernado nunca. El presidente sale poco a la calle, escucha solo lo que le dice su círculo cercano, fácil al halago y no a contarle la realidad ciudadana. Es más fácil ocultar la verdad que afrontarla. Los ciudadanos saben que la economía ha cambiado, pero no les basta. Los ciudadanos saben que, de momento, van a cobrar sus pensiones, pero quieren saber si las cobrarán en el futuro. Los ciudadanos están hartos de la corrupción y quieren un partido que la combata de verdad. Los ciudadanos quieren caras nuevas, un lenguaje diferente y políticos que no estén bajo sospecha. Y, sobre todo, quieren algo más, no les basta con esperar que los problemas se solucionen por sí solos. Rajoy debe dejar de decir lo que quieren los españoles y escucharles.
Rajoy ha demostrado que ha defendido la ley, pero que no es capaz de proponer una salida política al conflicto de Cataluña. Ha dejado todo en manos de los jueces y no ha sido capaz de liderar el pacto constitucionalista frente al reto separatista. Y así no se resuelve el problema político. Rajoy no ha conseguido un acuerdo con la oposición ni en materia educativa ni en justicia ni en fiscalidad ni en financiación autonómica ni en pensiones. Rajoy se está mostrando como alguien incapaz de parar la caída libre del PP en todas las auto0nomías. Y, además, se está equivocando de enemigo.
El problema del PP es la falta de autocritica de sus dirigentes, con pequeñas excepciones. No hay debate ni propuestas, solo aclamación. Es, también, que los posibles sucesores de Rajoy, además de mantener una lealtad absoluta hacia él, no están en el Parlamento. O si lo están, desempeñan funciones que les impiden asumir el liderazgo que necesita el PP aquí y ahora. Es imposible motivar al desmotivado votante del PP con Mariano Rajoy al frente del partido y del Gobierno. La amenaza es, posiblemente, Ciudadanos, pero mucho mayor es la posibilidad de un frente de izquierdas con los independentistas y un centro derecha sin mayoría suficiente para ser alternativa. En el PP deberían saberlo. Y ponerse a actuar.

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