• Miércoles, 20 de Junio de 2018

El problema es la natalidad

Tenemos muchos problemas, sin duda, y entre ellos está el territorial,

Tenemos muchos problemas, sin duda, y entre ellos está el territorial, con unos políticos independentistas catalanes que parecen querer llevar a Cataluña a la autodestrucción, prolongando un reto imposible y tensando la situación hasta que estalle. También un problema institucional, con unos partidos que parecen anteponer sus intereses a los de los ciudadanos. Y luego infinidad de asuntos que necesitan un pacto y que los de antes, los partidos, no quieren ni siquiera empezar a discutir: la Educación, la Justicia, las pensiones, la política fiscal, la financiación autonómica... y otros más que podían acelerar nuestra economía y ponernos en la cabeza de Europa para varias décadas, especialmente si la Justicia acaba poniendo a los corruptos en su sitio, que es la cárcel, y las instituciones recuperan la confianza de los ciudadanos. Solo es preciso abandonar los pequeños intereses partidistas y pensar en el conjunto de los ciudadanos. No parece fácil que vayamos a solucionar ninguno de estos desafíos.
Lo de Cataluña es cada día más grave, porque los partidos independentistas –y los ciudadanos que les apoyan son también responsables– han puesto el poder en manos, primero, de un iluminado y, ahora, de alguien que desafía todas las razones de la lógica y de la racionalidad. Pero el problema más importante, al que tampoco quiere nadie hincarle el diente, es de la natalidad. Y no solo es español, sino europeo. España y Europa son dos sociedades viejas, muy viejas, que viven muy por encima de casi todos los demás países del mundo, pero que no podrán soportar las cargas que significa la sociedad del bienestar a las que ninguno estamos dispuestos a renunciar.
Nada de eso será posible si la política de natalidad no cambia. Las mujeres tienen menos hijos que nunca en España. En 2017 nacieron en nuestro país 408.384 niños, la cifra menor en 30 años. Entre 2008 y 2017 la natalidad ha decrecido un 21 por ciento, y por segundo año, murieron más personas que las que nacieron. Sin duda eso se debe a la nula política de fomento de la natalidad que los gobiernos españoles han tenido desde hace varias décadas. Y tampoco ahora ni el Gobierno ningún partido parece que tengan esa prioridad.
Los nacimientos que se producen son insuficientes para mantener la salud demográfica del país. Y hay datos que nos deberían hacer reflexionar a todos: el 70 por ciento de las mujeres de 35 años que viven en España no tienen hijos. Y como dato contrapuesto, casi un 10 por ciento de los niños que nacen, más de 30.000, proceden de técnicas de reproducción asistida. El retraso en decidir tener hijos, en muchos casos por razones sociales que lo impiden, la falta de conciliación laboral real y de apoyo a las mujeres –a las familias – que deciden ser madres está detrás de los resultados. O se cambia radicalmente esta tendencia –y se complementa con flujos migratorios estables– o España, como Europa, está condenada a la precariedad de las pensiones y a la insostenibilidad del Estado de Bienestar. Y los políticos no se enteran. Solo les preocupa Cataluña. Y a los que pretenden formar gobierno en Cataluña, ni eso.