viernes 10.04.2020

Vilagarcía capital turística de Galicia

Un mar que se rellena, un puerto que crece, un mar de coches que anula la visión, una playa que va menguando... cada vez más lejos del mar. 
     Vilagarcía de Arousa antiguamente lugar de descanso, de acogida, centro comercial por excelencia, villa en constante crecimiento, un puerto conocido por todos. Pero todo cesa. 
     Vilagarcía de Arousa en la actualidad, un lugar en declive, una población que abandona su hogar, trabajadores sin trabajo, un puerto sin explotar... Este proyecto nace de un arquitecto vilagarciano, con un sentimiento de compromiso con su ciudad. En la que prima una trayectoria de servicio público. Un reto para el estudio Sánchez-Agustino. Una máquina generadora de empleo, ocio y calidad urbana para Vilagarcía. Una oportunidad.
     No se busca una playa ni un puerto, se buscan respuestas, soluciones a problemas de la villa.Problemas económicos, laborales, ecológicos, urbanísticos, históricos... Una manera de entender Vilagarcía. Que la villa vuelva a ser lo que tiene que ser. 
     Se reclama un mayor espacio para el marisqueo, para la tradición, se valora el producto propio. Se buscan facilidades, un pantalán-rampa y una grúa. Recuperación de las corrientes originales, salubridad, marisqueo, calados y limos. Eliminación del muelle del Ramal. Recuperar lo perdido. 
      Se busca la economía, reciclar y recuperar lo que se tiene. Reutilización de los recursos. 
       Un paseo que acompañe al mar, a veces plano, otras, elevado. Siempre con el mar de fondo. Se recupera la relación con el mar. 
    La humanización de un puerto que continúa siendo privado, pero que nos deja ver a través de él. Un mar de naves azules que se confundan con el cielo. 
    Un puerto para cruceros, alejado, distante. Sin contaminar la visión del mar. Traídos a tierra por el teleférico o los jetfoil. Un reclamo turístico. Un aumento de población efímera que busca disfrutar de la villa. 
     Una estación de jetfoil, una oportunidad de encuentro, de relación entre las villas de la Ría de Arousa. Recuperación de la comunicación por mar.
    Una playa accesible para todos, donde disfrutar del mar, del deporte, de las competiciones futuras que pueda albergar la villa, no como deseo sino como derecho. Un paseo complejo, donde conviven, peatón, ciclista, juegos, equipamientos... Cada uno de ellos en su lugar. 
    Una zona verde, un circuito serpenteante que desciende o asciende, aportando movimiento. Un lugar de encuentro, de ocio. Una noria que aparece o desaparece, en función de las necesidades. Un tren histórico que alude al pasado. Se busca revitalizar la zona.
   El coche desciende a otro plano. Circulación y aparcamiento en el nivel inferior. Se apuesta por el peatón frente al coche. 
   Terrazas efímeras, un lenguaje continuo. Reclaman su lugar a lo largo del día, pero lo devuelven al cierre. 
   Un proyecto vivo, que busca atender a las necesidades y problemas de los ciudadanos, participativo, con capacidad de cambio, de adaptación. Una Vilagarcía construida por y para todos. Siempre buscando el bien común. 
   Un sentimiento de esperanza, en ocasiones de incertidumbre, pero sobre todo de entusiasmo por parte de los vilagarcianos. Conocedores del proyecto, de su villa y de sus problemas, ven posibilidades, sueños, futuro y esperanza en la recuperación del esplendor de esta villa marinera. No es Benidorm. Es la marca Vilagarcía de Arousa, única e inimitable. Una villa en el corazón de la ría más grande y bonita del mundo.
    Dos cosas se necesitan, financiación y un político valiente que lo lidere.

Vilagarcía capital turística de Galicia
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