Domingo 19.05.2019

Barrio abandonado

Como coruñés de la Ciudad Alta me da pena de ver el barrio tan abandonado.

Como coruñés de la Ciudad Alta me da pena de ver el barrio tan abandonado. Jamás ha estado en debidas condiciones, porque todos los alcaldes de La Coruña han mirado para otro lado y han dejado a la Ciudad Alta morirse de forma paulatina. Pero la Marea ha llevado demasiado lejos su osadía de no hacer, absolutamente nada, por una pequeña revitalización. Solo hizo lo fácil, algo que tenía planteado el alcalde Francisco Vázquez y no se atrevió a realizar: sacar sin más los vehículos de la Ciudad Alta y no permitir la circulación por sus calles. Eso es muy sencillo de hacer de un día para otro y sin tanto bamboleo y portafolio.
La ciudad se quedó sin vehículos en sus calles y también sus vecinos sin aparcamiento al lado de sus domicilios. Ahora tienen que andar en la procura de una plaza bastante más lejos de la que tenían antes, pero las calles siguen abandonadas como lo han estado siempre. Esa es la parte principal a arreglar de modo urgente; poner las losas centenarias en línea para comodidad de los vecinos y viandantes, en general, pero nada se ha hecho. Urge, al igual que eliminar las pintadas del barrio más emblemático de la ciudad, la cual está plagada de grafitis que adolecen de sentido y vulneran la propiedad privada. Los grafiteros deben ser identificados y condenados a abonar los gastos que la limpieza conlleve . Si el Ayuntamiento no es capaz de hacerlo, los gastos deben correr de cuenta del municipio por su incapacidad de hacer cumplir las ordenanzas.
No estaría con todo lo dicho, el trabajo hecho, ni mucho menos, ahora viene la parte más delicada, como revitalizar una zona, un barrio ó una calle que está completamente muerta por inacción municipal y esto le pasa al barrio de la Ciudad Alta y a la Marina, hasta los Cantones, que se mueren poco a poco, porque la gente no puede circular como lo hacía antes y tampoco puede aparcar en ningún lado, por ello los que tienen vehículo, que son mayoría, si no pueden acercarse al lugar de forma cómoda, no vienen y cambian sus hábitos rutinarios por otros que también al paso del tiempo se convierten en rutina, pero con ese cambio se arruina la sociedad de ese espacio ahora prohibido a la circulación y sus comerciantes. No tienen más remedio que cerrar sus puertas.
De modo que la ciudad Alta, necesita más que nunca una urgente solución que revitalice su caótico abandono, los mismos vecinos están alarmados por la escasa gente que hay por las calles, en algunos momentos del día no se ve a nadie por aquellas calles históricas y algunos de sus moradores ni se atreven a salir de sus casas por el peligro que resulta de verse solos en medio de la nada humana, sin poder sentir ayuda en caso de necesidad y esta es una obsesión que se está imponiendo sobre el vecindario. Al menos antes, según los vecinos, cuando aparcaban los coches o circulaban, siempre había gente en la calle, ahora no hay nadie y se siente un temor de angustia que supera a la vecindad.
Por tanto hay que tomar medidas urgentes para salvar al histórico barrio coruñés de su decaimiento en que lo ha sumido la Marea, con su decisión y que con la falta de aparcamientos en el resto de la ciudad, hará peligrar el tejido comercial por su escasa visión en los asuntos económicos.

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