martes 17.09.2019

La abstención patriótica

desde mayo, ministros y poderes fácticos económicos e intelectuales vienen pidiendo a Ciudadanos –también a los populares– la abstención patriótica como servicio a España para que “haya un gobierno sin ataduras”, dice el señor Ábalos
Las presiones se redoblan estos días, incluso desde Europa, para que el partido naranja apoye la investidura y evitar que el Gobierno sea rehén del independentismo que quiere destruir el Estado. Es una presión-petición razonable, acorde con los resultados electorales y bien vista por la mayoría de la opinión pública y publicada.
Aunque las posturas están distantes, en política casi todo es posible. Pero esa abstención no puede pedirse desde el atril de una rueda de prensa en plan “abstente para que yo sea investido y después gobierno con quién y cómo quiero”. Hay que negociarla y si el candidato Sánchez quiere que se produzca, debe tomar la iniciativa y convocar al líder de Ciudadanos a una mesa de diálogo a tumba abierta.
Primero, para exponer a su partenaire y a los españoles su “pensamiento” sobre el modelo político de Estado –federal, plurinacional, nación de naciones…–; el modelo económico -–alcance de los devaneos y cooperación con Podemos–; y la política que quiere practicar con el secesionismo, que el partido naranja combate desde siempre.
En segundo lugar, si además quiere ser investido y gobernar como político de Estado debe dar un paso más y ofrecer un pacto de gobierno a Ciudadanos para acometer entre ambos reformas pendientes que recuperen al país, paralizado desde hace cinco años.
Reformas todas importantes y urgentes. Empezando por una nueva ley electoral que acabe con la farsa que se vio en la constitución de muchos concellos. Después, la ley de educación que, entre otros logros, recupere una selectividad única para evitar el agravio a los escolares gallegos y el bochorno del examen de Filosofía en Galicia.
Igual de importantes son el problema territorial con el foco en Cataluña, la reforma de las administraciones, el Pacto de Toledo para salvar las pensiones, el crecimiento económico que mantenga el Estado de bienestar y rebaje la deuda y el déficit, las políticas activas de empleo para reducir el paro…
Estos y más son temas sobre los que Sánchez y Rivera –también Casado– tienen grandes coincidencias y un gobierno de coalición de ambos partidos para solucionarlos daría estabilidad a España. Y a ellos la vitola de estadistas que piensan más allá del corto plazo electoral.

La abstención patriótica
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