El buen año de Abanca

Alcoa es el penúltimo eslabón roto de la cadena de sucesivos desmantelamientos industriales y de servicios en A Coruña –las fenosas, fadesas, fábricas de armas y tabacos, pequeñas empresas, comercios…– que cambiaron el carácter de esta ciudad, antes alegre y bulliciosa, en una urbe triste, venida a menos, sabedora de su pérdida de peso político, económico, social y hasta deportivo. Malos tiempos. 
Pero “no hay mal que cien años dure” y en el horizonte aparece con fuerza Abanca, la primera entidad financiera del noroeste, que mitiga tanto desánimo y decaimiento en A Coruña y también levanta el ánimo económico a toda Galicia.
El banco acaba de presentar el resultado de los nueve primeros meses del año y las cifras son espectaculares. No solo en beneficios, que es el dato más llamativo, también en incremento del volumen de negocio, en la bajada de la tasa de morosidad –los gallegos somos de fiar, pagamos puntualmente– y en el elevado ratio de solvencia. 
¿Qué reflejan las cifras? Primero, la planificación del equipo de dirección y la ejecución de sus directrices por los empleados, capacitados y responsables, que saben ofrecer a los clientes productos financieros y servicios que satisfacen sus necesidades y apoyan proyectos de inversión viables.
La segunda clave del éxito es la territorialidad. Es decir, la vinculación e identificación de Abanca con Galicia, con sus ciudades, comarcas y localidades, que definen su “mercado natural”. Lo expresaba con gran plasticidad Francisco Botas, consejero delegado, hace unos meses: “lo que nos hace diferentes es poder hablar con un cliente de cuanto mide un ferrado o produce una batea”. Ese es el valor añadido de Abanca, la conexión con la idiosincrasia galaica. 
Desconozco qué porcentaje de las cifras proviene del negocio exterior, pero me atrevo a decir que Galicia es la clave y el fundamento que apuntala los resultados de la entidad financiera con raíces profundas en esta tierra que son el mejor aval para seguir cautivando a una clientela ahorradora, de contrastada fidelidad. De Galicia también recibe el banco el impulso necesario para establecer relaciones comerciales y financieras en los mercados exteriores.    
¿El futuro? Su trayectoria permite concluir que Abanca seguirá cosechando buenos resultados económicos en este mercado financiero global, exigente y competitivo. Siempre que cuide al personal que, aunque suene a tópico, es su activo más importante, y sea fiel a Galicia. Tratándola como su primera empresa.

El buen año de Abanca

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