Domingo 21.04.2019

Teleasistencia médica

La sentencia de Don Sebastián “hoy las ciencias avanzan que es una barbaridad”, una de las más repetidas desde que en 1894 se estrenó La Verbena de la Paloma, viene a decir que el progreso siempre acompañó a la humanidad y ese “adelanto de las ciencias” llega ahora bajo el nombre de revolución tecnológica que cambia radicalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.   

Uno de los campos de mayor incidencia de las tecnologías es la medicina que conoce avances espectaculares en técnicas diagnósticas, quirúrgicas y de tratamiento que mejoran el bienestar y aumentan la esperanza de vida de la población. 

Desde hace unos años marca tendencia la telemedicina. La empresa francesa H4D desarrolló la cabina Consult Station para “consulta a distancia” dotada de un tensiómetro, un electrocardiógrafo, un dermatoscopio que examina la piel y un estetoscopio que permite escuchar el corazón y los pulmones… Se pueden realizar pruebas de visión y audición, un sensor mide el peso de la persona, otro mide la temperatura… Es el nuevo “médico de cabecera” al que acude el paciente para realizar un chequeo sobre su salud.

Dejen volar la imaginación y vean estas cabinas instaladas en farmacias, centros comerciales y deportivos, locales de asociaciones de vecinos… conectadas con el Sergas. Llega el paciente, acciona su mecanismo, la máquina realiza el chequeo y un ordenador recibe los datos, los relaciona con su historial médico y elabora un primer diagnóstico. A continuación en la pantalla aparece un médico conectado al centro de datos que habla con el paciente, completa el diagnóstico y prescribe el tratamiento. 

Ese médico bien podría ser un facultativo de la tan cuestionada Atención Primaria (AP) para la que la consellería de Sanidade propuso reformas que los médicos y sus colegios profesionales, sindicatos y políticos rechazaron hasta ahora porque están entretenidos en un debate sobre la AP con criterios del pasado. 

¿No sería más provechoso para los pacientes que el sistema sanitario y los profesionales abrieran la mente a los avances tecnológicos y a sus beneficiosas aplicaciones en las ciudades y en zonas rurales? No es una barbaridad pensar –ni pedir– que parte de los 104 millones que la Xunta ya puede invertir en Sanidad sean destinados a sembrar Galicia de cabinas de teleasistencia. 
Si mi paisano don Ciprián de Penalva, siempre abierto al progreso, viera estos aparatos sentenciaría que “o mundo sanitario vai por ahí”. Pues eso.

Teleasistencia médica
Comentarios