• Martes, 25 de Septiembre de 2018

Violencia juvenil preocupante

En Málaga, un discapacitado de 14 años sufrió abusos sexuales de un compañero de la misma edad. En Salamanca la Policía detuvo a un menor tras la denuncia por violación de una joven china.

En Málaga, un discapacitado de 14 años sufrió abusos sexuales de un compañero de la misma edad. En Salamanca la Policía detuvo a un menor tras la denuncia por violación de una joven china. En Madrid el entrenador de un equipo juvenil acabó hospitalizado tras ser golpeado por jugadores juveniles del equipo contrario. En Aranjuez cinco jóvenes pegaron una paliza a un muchacho de 17 años a la salida de un colegio.
En Murcia una niña de 11 años dio a luz a un bebé y el padre de la criatura es su hermano de 14 años. En Bilbao dos menores de 13 y 16 asesinaron en la calle al exfutbolista Ibon Urrengoetxea y otros dos menores cosieron a puñaladas a dos ancianos en su domicilio. En Ponferrada detuvieron a cuatro menores que, arropados por un grupo de diez adolescentes, propinaron una paliza a un policía local que estaba esperando a su mujer.
Son noticias de enero y febrero protagonizadas por niños y adolescentes e impresiona la violencia y crueldad con que actúan. Añadan el acoso escolar, el machismo en el recreo, el control que muchos adolescentes ejercen sobre sus parejas, las formas de violencia y desprecio que muestran hacia los profesores o las denuncias contra sus padres por una bofetada correctora y el panorama es inquietante.
¿Qué está pasando? No es fácil encontrar explicación a tanta perversidad y a edad tan temprana. Emilio Calatayud dice que hay chavales que lo tienen todo y cometen delitos. El juez granadino añade que estamos criando unos niños con mucha permisividad y reivindica para los padres el derecho a corregir razonablemente a los hijos. “Confundir un cachete con maltrato es una barbaridad”, sentencia.
Muchos expertos hablan también de la “radical soledad” de los niños y adolescentes “aparcados” en la escuela y en sus casas, atrapados por la red que les bombardea con violencia y pornografía sin que nadie les ofrezca una alternativa de ocio saludable.
Lo cierto es que estos sucesos crueles y otros muchos cuestionan la enseñanza que se imparte, la implicación de la familia en la educación, la escala de valores sociales y el mal comportamiento de los mayores que niños y adolescentes toman como modelo y no somos un ejemplo a imitar.
Muchos padres están preocupados, con razón, por el mundo que van a dejar a los hijos, pero tanta desviación conductual infantil y juvenil también debería interpelarnos a todos sobre “qué clase de hijos estamos dejando al mundo”. El mundo que ellos tendrán que gobernar.