martes 22/9/20

Buen viaje Don Lino

s bien cierto que algo se muere en el alma cuando un amigo se va, sin saber en qué lugar exactamente sucede, dentro de nosotros se producen distintas sensaciones de tristeza, pérdida, pero también recuerdos.
Don Lino, Linito, como le llamaban en A Estrada donde su padre fue jefe de Correos cuando era un niño, nuestro párroco de la iglesia de San Martín de Sobrán nos ha dejado.
Con su partida, se fa una parte importante de nuestras vidas, más de cuarenta años a nuestro lado. Instantes eternos, vivencias, anécdotas y experiencias que vivirán siempre en nuestra memoria, se cierra un ciclo, se acaba una etapa, se va la última autoridad del Concello de Vilaxoán, hoy 107 años después convertido en una Villa Marinera.
Pero la muerte de Don Lino, despeja el camino de su vida, la que vivió con nosotros, la que disfrutó con su familia, la que trabajó al lado de sus compañeros y superiores, también la vida que entregó a Dios. Él a cambio se lleva muchas de nuestras confidencias, de nuestras dudas, las ilusiones de nuestros proyectos que siempre celebraba con orgullo y satisfacción, se lleva nuestras preguntas, para las que siempre tenía una respuesta inteligente y práctica, pero también se lleva nuestro cariño y nuestro afecto.
A mí me deja horas entrañables e interminables de conversación, clases magistrales de vida, risas, sonrisas y carcajadas provocadas por la ironía y la inteligencia del espíritu jesuita siempre vivo en su pensamiento, su amor profundo a nuestro Pueblo sin condición, me deja soluciones, volar por encima, como a él le gustaba decir, visitas inolvidables al Arzobispo de Santiago, con el que presumía de todos nuestros libros y trabajos, “mire Don Julián cuanto talento tenemos en nuestra parroquia”, solía decir, me deja el ejemplo de un espíritu de lucha sin descanso, sin tregua, adelante siempre, ese era el lema de su vida. Era Don Lino uno de nuestros más fieles seguidores en nuestros actos y presentaciones de libros. Aparecía en Santiago, en Pontevedra, o en otros lugares, incluso cuando no contábamos con su asistencia. Siempre hemos disfrutado de su generosidad, de su consideración y respeto, de una mano tendida, de un sí para todo.
Inolvidable Don Lino, fue la presentación de “Peixeiras de Vileixoán, as mulleres de Ferro” en nuestra iglesia, en la que usted era protagonista del guión de aquella irrepetible interpretación de Mela Casal.
Gracias por todo, por acompañarme siempre, por estar a mi lado aquella noche gélida en el pregón de las fiestas del Rosario, tan importante para mí, su presencia en el último libro “O pasado nunca pasa en Vileixoán”, un acto lleno de tantos recuerdos y emociones para un Pueblo, usted tampoco faltó a la cita, en una tarde poco recomendable para salir de casa, y pude comprobar como disfrutó de cada momento.
Jamás le olvidaré Don Lino, nunca dejaré de estar agradecido por tan buenos consejos, siempre vivirá en mi recuerdo.
Una última petición querido amigo, allá donde vaya, si se encuentra con los nuestros, dígales que les seguimos echando de menos, que les queremos, que aquí, seguimos contando sus historias y sus vidas para que Villajuán, Vilaxoán, Vileixoán, siga siempre vivo, nos beizos dos nenos, e na nostalxia e no recordo dos máis vellos. Boa viaxe prezado Don Lino.

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