Sábado 15.12.2018

El tsunami andaluz

Yuna vez analizados los destrozos, cada cual a su manera como es norma en estos casos donde los partidos políticos creen que los ciudadanos son jilipuertas, conviene destacar algunas peculiaridades. 
Los ganadores de verdad, VOX, son un grupo de extrema derecha que pide la supresión de las autonomías, pero compite para acceder a ellas (y a la caja del pan) y su líder, que militó en el Partido Popular, cobró del partido (no trabajó en su vida en el sector privado) y recibió “donativos” de los populares y de sus terminales –autonomía de Madrid, instituciones varias, etc.–, mientras en su ideario reprocha y los mensajes de su partido alarman al personal que ya en Europa dio la voz de alarma. Recuerden que en la España franquista aquel ministro gallego nos representó ante los turistas con un “España es diferente”. 
Claro: en el resto de Europa mandaba la democracia y aquí un caudillo por la gracia de Dios. Gracias al PP ahora España ya es como Francia, Hungría, Italia, etc., donde la derecha más extrema amenaza los principios que dieron aliento para construir la Europa de los ciudadanos. Y ojo que la pandemia avanza a toda velocidad. Aquí hasta ahora se emboscaba en los populares de Fraga, de Aznar y ahora de Casado.
Es curioso: el PP, que pierde siete escaños, se declara vencedor de las elecciones y ya no “pía” pidiendo eso de “un respeto para la lista “más votada”, sino que alardea de  un “buen mal resultado”. Su mensaje, aunque ya le rebajaron sus colegas europeos tanto entusiasmo, se mueve en la misma línea a que nos tiene acostumbrado: o falar non ten cancelas, pero po la boca muere el pez, asegura el refrán. 
Ciudadanos obtuvo lo que por ahí se llama un “mal buen resultado”. Las cifras son estupendas, puesto que pasa de nueve a veintiún escaños, pero no consigue adelantar al Partido Popular como le vaticinaban todos los politólogos.
La derrota del PSOE es estrepitosa, el verdadero tsunami, aunque sus dirigentes repitan eso de que “son la lista más votada” (que es verdad), pero la pérdida de catorce escaños hace saltar todas las alarmas. También pierde Podemos, que salía como favorito en las encuestas, y que mantuvo su discurso conocido. En definitiva: pierde la izquierda, gana la derecha, que se amplía desde su extremo más peligroso.
Ah... y feliz Día de la Constitución. Yo estoy leyendo “la Pepa” y la de 1931… Es un buen ejercicio, palabra.

El tsunami andaluz
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