• Viernes, 21 de Septiembre de 2018

El voto tenía un precio

¿Recuerdan la muerte tenía un precio?: dos pistoleros unen sus fuerzas para cobrar la recompensa que ofrecían por un malvado.

¿Recuerdan la muerte tenía un precio?: dos pistoleros unen sus fuerzas para cobrar la recompensa que ofrecían por un malvado. En la historieta de estos días el voto tenía un precio, veinte euros para poder votar y sesenta y seis mil votantes tenían en mente “matar al padre” (es una forma metafórica de explicar que apostaban por hacer lo contrario del presidente anterior) y en eso estaban los mejor situados, en frase de uno de los contendientes. 
Dos viudas (eufemismo para señalar a las “ex” de Rajoy) y un hijo adoptivo, para señalar al que, en su día, señaló el señor Aznar con su dedo. Estas gracietas las contaba el candidato Margallo que se contemplaba a sí mismo como el cuñado y a Joserra se le aplicaba el papel de “vecino metementodo”…
Conocida la primera parte del duelo (Soraya, Casado, ra, ra,ra), y a falta de que nos ilustren sobre la segunda (otro grupo, imaginamos que con los 20 “pavos” depositados en caja) donde de los compromisarios, saldrá fumata blanca. 
Habemus presidente, dirán los fieles mientras los “infieles” harán las críticas correspondientes y, los aprovechateguis (palabra nacida de la boca del portacoz del PP) asegurarán muy serios que fue con su voto…
Y el caso que este asunto –las primarias, capítulo primero– viene a situar a las elecciones allá para el año veinte pues Ciudadanos, que entró en crisis de crecimiento, y menos el Partido Popular que quiere ganar impulso enterrando a la “cosecha” de la Gürtel, apuestan por ganar meses mientras, en su opinión, el gobierno y sus aliados estallan o, al menos, se queman a fuego lento, a base de repetir lo malos que son sus aliados. Lo que pasa es que en este asunto,como en las votaciones primarias no están, según se escucha al personal, para ganar un “oscar”.
O sea otras películas que tendrán menos éxito, imagino, que la del Oeste, pues el personal, al menos por aquí, sigue con la película de todos los veranos: la saturación de camas vacias.
El gerente de la cosa aseguran que las camas funcionan ¿? según su necesidad. Se trata, como comprenderán, de la necesidad del Sergas en recortar gastos pues se fueran las necesidades del personal a más enfermos más camas listas. 
Y lo mismo pasa con los pedíatras que son menos de los que se necesitan. 
El desparpajo de nuestras autoridades en marcar las prioridades es patético. Ejemplo: enterrar más euros en el Gaias que en Sanidad.