• Miércoles, 26 de Septiembre de 2018

Ni sirven ni valen

Se lo explico: el primero en mostrar su ignorancia fue Rajoy

Se lo explico: el primero en mostrar su ignorancia fue Rajoy: no sabía nada de la caja “B”; no le constaba que a su alrededor florecía la corrupción: Gürtel, Púnica, Lezo, caso Valencia, los chanchullos de Madrid y un amplio etcétera. Como si fuera extraterrestre.
Pese a su cargo, Secretario General y encargado de las campañas electorales, no conocía como se pagaban los gastos de eventos, viajes, publicidad, la cartelería, etc.
Pese a toda evidencia puso la mano en el fuego por Camps, Bárcenas, Mat, Mato, Rus por citar a un grupo de investigados, alguno condenado, por corrupción. Ya es grave que un directivo-ejecutivo de un partido de casi un millón de militantes no sepa que se lleva entre manos pero ¿y el presidente de gobierno? Y ¿si no sirve, para qué nos vale?
Más cerca tenemos a “o noso presidente”, que preguntado por “o fume e a fariña” que formaba el paisaje gallego respondió con todo ardor que no sabía, no le constaba, que, primero el tabaco y luego la droga, contaba aquí con un “puerto franco”.
Por cierto: en uno de esos puertos atracaba el yate de Manuel Dorado (al que yo confundí con Sito Miñanco, por lo que pido disculpas), pero parece pobre la excusa del no sé, no me consta, cuando Xosé Hermida, en El País, fechado en junio de 1990, firmaba este titular: “Terito, el patriarca del contrabando, compromisario del PP”.
Y contaba como Vicente Otero organizó, alrededor de Fraga, un almuerzo con cuatrocientas personas en plena campaña electoral, y ustedes ya entienden quien pagaba.
Pues al señor Feijóo se le puede hacer la misma pregunta ¿Si no sabe lo que pasa, cómo puede servir a sus conciudadanos?
El tercer ejemplo de alto ejecutivo político, con mando en plaza, que estaba en la cúspide pero que solo pasaba por allí, nos lo ofreció, en sede judicial el Sr. Camps, citado por su papel en varios casos relacionados con el “dopaje electoral”, falsedad documental, etc., etc. El señor Camps, no sabe, no le consta, no sospechó nada.
El caso es que compañeros de partido, confesaron. Hasta nueve empresarios reconocieron sus dádivas y los informes policiales son elocuentes. Así que ¿además de las trampas, que hizo por sus paisanos?
Uno no sabe si es peor que sobre ellos pese la responsabilidad, judicial y/o política, o que no sirvan, non valgan y los estemos pagando, aguantando, soportando.